Los temores de los inversionistas por las señales de debilidad en China y las tensiones en Medio Oriente se vieron exacerbados además por un inesperado enfriamiento en la actividad manufacturera de Estados Unidos, que se contrajo en diciembre a su ritmo más acelerado en más de seis años, a medida que las fábricas frenan su actividad y despiden trabajadores para hacer frente al menor dinamismo global.
El índice del Instituto para la Gestión del Abastecimiento (ISM, su sigla en inglés) cayó a 48,2 puntos el mes pasado, su nivel más débil desde junio de 2009, y desde 48,6 en noviembre del año pasado. Una lectura por debajo de 50 indica contracción.
La baja en la demanda externa y en los precios de los commodities que está golpeando las inversiones en energía y agricultura siguió restringiendo los pedidos para los fabricantes estadounidenses. Por otra parte, un robusto crecimiento interno impulsado por la fortaleza del mercado laboral y las alzas de los salarios impidió que la actividad de las fábricas se desplomara.
“A medida que el impacto de la apreciación del dólar y la debilidad de la demanda global sigue desarrollándose, no es sorpresa que estemos viendo esta clase de cifras en las manufacturas” dijo a Bloomberg Millan Mulraine, vicedirector de research y estrategia para EEUU de TD Securities en Nueva York, que fue el analista que estuvo más cerca de acertar a la última caída. “Con los bajos precios de la energía aún golpeando en el sector, es probable que veamos debilidad en las manufacturas por un largo tiempo”.
Sector construcción
Por otra parte, el Departamento de Comercio informó ayer que el gasto en construcción se contrajo 0,4% en noviembre, un dato que fue peor a las proyecciones más pesimistas de los expertos. A eso se sumó además que la cifra de octubre fue corregida desde un alza de 1% a un avance de 0,3% y la de septiembre de un incremento de 0,6% a sólo 0,2%. En el mes, el gasto público se redujo un 1% y 0,2% el privado.
El declive de noviembre podría ser la primera señal de una prolongada baja en el sector, que es el más sensible de la economía a los cambios en las tasas de interés y que ya podría estar comenzando a descontar mayores costos de endeudamiento. La Reserva Federal decidió en su reunión de diciembre elevar, por primera vez en una década, la tasa de interés en 25 puntos básicos, a entre 0,25% y 0,5%.
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