Por Isabel Ramos Jeldres
La decisión de la Reserva Federal de subir la tasa de interés de referencia ayer marca el fin de una era de estímulo récord. Desde que la crisis hipotecaria subprime pasó a ser una crisis financiera global la Fed lideró una serie de esfuerzos globales combinados para intentar dejar atrás la Gran Recesión, el peor evento económico desde la Gran Depresión de los ’30.
A mediados de 2007 empiezan a surgir las primeras señales de que la crisis no afectará sólo al reducido sector inmobiliario subprime de Estados Unidos, al segmento con menor calificación crediticia.
Los mercados y las autoridades de EEUU se empiezan a preparar por si se desencadena una crisis. El 18 de septiembre de 2007 la Fed baja las tasas de interés en 50 puntos base a 4,75%. La tasa de fondos federales se había mantenido en su máximo en cinco años de 5,75% por quince meses. Sería la primera rebaja de las diez que aplicó la Fed hasta diciembre de 2008.
Esto incluye un recorte sorpresivo de 75 puntos base, a 3,5%, el 22 de enero de 2008, en una reunión de emergencia del comité federal de mercado abierto (FOMC, su sigla en inglés). “El comité tomó acciones en vistas de un debilitamiento del panorama económico y crecientes riesgos a la baja en el crecimiento (...) Las condiciones más amplias del mercado financiero han seguido deteriorándose y el crédito se ha restringido aún más para algunas empresas y hogares. Más aún, la información entrante indica una profundización de la contracción inmobiliaria además de un debilitamiento en los mercados laborales”, afirmó el FOMC en el comunicado posterior a la reunión.
El panorama económico de EEUU se deterioraba rápidamente. Ocho días después, la Fed vuelve a bajar la tasa, ahora a 3%. La situación se vuelve crítica el 15 de septiembre de 2008, cuando el banco de inversión Lehman Brothers se declara en quiebra. Tres meses después, la Fed decide bajar la tasa desde el 1% en que estaba a un rango de cero a 0,25%.
La Fed no se quedó ahí. Mientras mantenía las tasas en su mínimo histórico, aplicó tres rondas de compra de bonos, lo que se conoce como alivio cuantitativo o QE, su sigla en inglés. Las compras mensuales terminaron recién en octubre del año pasado.
Esfuerzo global
La Fed no estuvo sola en sus intentos por descongelar los mercados de crédito y superar la crisis. Se coordinó con los bancos centrales de las principales economías mundiales, pero también con el gobierno estadounidense.
En diciembre de 2007 anuncia en conjunto con el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y el Banco Nacional de Suiza, una expansión de líneas de crédito para proveer de liquidez al mercado (Temporary Auction Facility, TAF), y nuevas líneas de swap.
En octubre de 2008 la Fed se suma a los bancos centrales de Inglaterra, China, Canadá, Suecia, Suiza y de Europa para recortar en conjunto sus tasas de interés.
El gobierno estadounidense, por su parte, también implementó programas para auxiliar a los bancos y empresas en problemas. A principios de octubre de 2008 el entonces presidente George W. Bush promulga la ley del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP) por US$ 700 mil millones. Unos días más tarde, el Tesoro anuncia un plan de inyección de capital de US$ 250 mil millones a bancos “en buen estado de salud”.
En febrero de 2009, a casi un mes asumir, el presidente Barack Obama promulga la ley de un paquete de estímulo por US$ 780 mil millones.
Nuevo mapa financiero
La crisis marca también una transformación completa del sistema financiero estadounidense. El mismo día de la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, Bank of America compra a Merrill Lynch. Unos días antes, las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac debieron ser rescatadas por el gobierno federal.
A fines de septiembre, la Fed aprueba la transformación de los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley en bancos comerciales, para acceder al rescate financiero que estaba discutiendo el gobierno.
En octubre, Wells Fargo compra a Wachovia, y JPMorgan Chase compra los depósitos y filiales de Washington Mutual. En noviembre Citigroup sumaba US$ 45 mil millones en ayuda estatal. En enero de 2009, el Tesoro estadounidense y la Fed entregan un rescate por
US$ 138 mil millones a Bank of America.
En 2009 pasó lo peor de la crisis. En 2014 la Fed terminó su programa de alivio cuantitativo, pero la reconfiguración de la economía estadounidense terminó recién ayer, con el alza de tasas de la Fed.