Hoy vence el plazo para que los economistas que integran el comité que calcula el PIB tendencial entreguen sus estimaciones a Hacienda, con miras a que la cartera anuncie esta semana la nueva proyección.
Mientras los expertos revisan las variables para construir dicho índice, advierten que sin duda la corrección será a la baja dada la incertidumbre que trae aparejada el Covid-19. El mayor impacto lo tendrá 2020 y mejoraría recién hacia el 2024, estiman los expertos.
Esta es la segunda vez, en cinco meses, que el grupo de economistas convocados por Hacienda revisa sus números para la inversión, la fuerza de trabajo y la productividad. La primera fue en noviembre pasado cuando debieron incorporar en sus cálculos el estallido social de octubre, que derivó en un Producto tendencial de 2,8%, dos décimas por debajo del anunciado inicialmente.
En esta oportunidad, los economistas también deberán estimar el PIB efectivo para este año.
"Hacer un cálculo hoy, cuando hay tal nivel de incertidumbre es complejo", advierte el economista de la Universidad de Chile, Alejandro Alarcón, quien no duda en señalar que el mayor golpe para el tendencial se dará para el año en curso.
"Va a primar la fuerte caída en la inversión. El IPoM nos informó de una caída de 8,2% en la formación bruta de capital fijo, y esta es una variable clave para el cálculo a mediano plazo. En 2020 va a bajar bastante el Producto tendencial", precisa.
Para Patricio Rojas, economista de Rojas & Asociados, "el PIB tendencial va a ser sustancialmente más bajo este año porque va a tener que acomodar la caída en la inversión y también en la productividad".
El primer ajuste del Producto de largo plazo que se hizo en noviembre del año fue realizado con una proyección de crecimiento de la inversión de 4%, y hoy las expectativas apuntan a una merma de esta variable del orden de 8%.
Sergio Godoy, economista independiente, también tiene claro que el tendencial bajará este año y alerta sobre los riesgos latentes para los años venideros. "Cuando salgamos del efecto de la pandemia estará aún pendiente el tema social que ahora está adormecido y mientras no se aclare el panorama constitucional las dudas sobre la inversión seguirán presentes", afirma.
Otro punto que preocupa a Alarcón es la fuerza de trabajo, dado el elevado porcentaje de trabajadores informales, con niveles en torno al 30%, que él llama el "desempleo disfrazado" y que quedó más en evidencia a raíz de la pandemia.
Godoy pone una nota de cautela al impulso en el PIB tendencial que en períodos previos mostró la fuerza de trabajo de la mano de los trabajadores inmigrantes.
"Me pregunto hacia adelante si los crecimientos de la fuerza de trabajo van a ser tan buenos, porque nuestra población ha ido envejeciendo y no creo que los inmigrantes estén muy ansiosos de venir a Chile. Nuestra paz social se alteró", asevera.
Rojas estima que la fuerza laboral no seguiría aumentando, sino que se mantendrá estable.
Con el capital en declive, una fuerza de trabajo que no eleva su calidad, la productividad permanecerá estancada y tendrá nuevas caídas, alerta Alarcón, pues ni siquiera con el teletrabajo la productividad mejora y aún resta conocer qué pasará con el mercado laboral una vez superada la pandemia.
El último Índice de Productividad de Clapes UC, correspondiente a a abril de 2020, dio cuenta de una caída de 1,6% en la medición de la productividad total de factores y una baja de 1,1% en la productividad media laboral para Chile en 2019.
Balance
Junto al PIB tendencial, los expertos también tendrán que calcular el Producto efectivo de este año y sobre ese punto Alarcón espera una caída cercana al 6% dada la paralización de las actividades por la cuarentena y el fuerte impacto en el empleo. La merma que anticipa es más profunda que la caída de 4,5% prevista por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Rojas es más optimista. Cree que en el segundo trimestre la economía se contraerá entre 7% y 8%, y el tercero lo hará entre 4,5% y 5%, mientras que en el cuarto debería volver a crecer impulsado por la base de comparación, en torno al 2,5% a 3%.
"Básicamente es como hacer política ficción, estamos suponiendo que en julio el tema de salud estará más o menos controlado y la economía comienza a funcionar. Y si no lo está la gente igual va a salir", comenta.
Godoy, Rojas y Alarcón coinciden en que conocer un nuevo PIB tendencial para 2020 permitirá acercarse con más claridad a cuál será el déficit estructural este año, el que sin duda será muy grande dadas las inyecciones fiscales anunciadas, advierten.
"Mientras más baja sea la proyección de PIB tendencial, más esfuerzo tendrá que hacer la autoridad, pero creo que a estas alturas del partido será un tema para el próximo gobierno", puntualiza Godoy.