Un tema que se ha instalado de lleno en la discusión pública del último tiempo es el bajo crecimiento económico que presenta Chile hace más de una década y que contrasta con los períodos previos y, en especial, con lo ocurrido durante en los ‘90.
Expertos reconocen que una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en torno al 2% anual es insuficiente para responder a las necesidades que enfrenta el país.
La interrogante sobre cómo salir de dichos niveles y lograr que el país acelere su ritmo de crecimiento se ha tomado las agendas de seminarios, foros y encuentros. Pero, ¿cómo se puede lograr salir del 2%? Consultados por DF, siete centros de pensamiento del país -de distintas sensibilidades políticas- entregan sus recetas, a través de tres medidas claves, para lograr elevar el PIB potencial de Chile. En la discusión, surgen algunos puntos en común como inversión, el impacto de la permisología en esta y la productividad.
Pivotes: agilizar el sistema de permisos, “flexiguridad” y frenar el gasto en empleo público
Una de las claves de Pivotes para salir de la trampa del 2% es agilizar el sistema de permisos.
Así, propone una nueva vía de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, voluntaria y enfocada en proyectos de gran escala y relevancia estratégica. Esta incluiría una pre-evaluación temprana y establecer Términos de Referencia Ambientales (TRA) vinculantes que eviten reabrir debates en etapas posteriores.
Otro punto es la flexiguridad, una política que ha sido impulsada en la Unión Europea para facilitar la contratación y el despido, acompañado de un seguro de cesantía fuerte, y políticas de capacitación y reinserción laboral.
Para avanzar en esto, en Chile se pueden reforzar las prestaciones del seguro de cesantía y hacer una profunda reforma al Sence.
En tercer lugar, creen fundamental frenar el crecimiento “descontrolado” del gasto en empleo público. Aquí, sugieren un nuevo estatuto que regule de manera única el ingreso, promoción y salida de funcionarios, asegurando que la contratación y movilidad se basen en mérito y desempeño.
Nodo XXI: reducir brechas laborales, más I+D y reducir incertidumbre
Como primer punto, Nodo XXI apuesta por el desarrollo productivo sostenible y la modernización industrial. Chile debe fortalecer la inversión en sectores estratégicos que agreguen valor a la matriz productiva, impulsando la IA, la biotecnología y el hidrógeno verde, en donde el Estado debe tener un rol coordinador y productor. Esto requiere más inversión pública y privada en I+D, llegando al 2% PIB a 2030.
En segundo lugar, llaman a mejorar el mercado del trabajo formal y cerrar brechas de las mujeres, que implique reorganizar subsidios a su favor, ampliar la cobertura de programas de autonomía económica y avanzar en sala cuna universal.
A su vez, se deben agilizar los procesos y reducir la incertidumbre para la inversión. Ello “sin descuidar estándares medioambientales ni compromisos de descarbonización”. También proponen la elaboración de líneas bases y banco de proyectos ferro-portuario para la próxima década y profundizar el rol articulador del modelo que tiene el Estado abriendo canales comerciales con mercados grandes y desarrollados tecnológicamente.
Horizontal: menos impuestos y costos a la inversión
Desde Horizontal proponen reducir la tasa de impuesto gradualmente de primera categoría de 27% a 20%. En lo inmediato, bajarla a 23% (promedio OCDE) y trazar una hoja de ruta con el objetivo de reducirla a 20% en el mediano plazo.
Otra clave es la “permisología en base cero”. Su propuesta es iniciar un proceso de racionalización de los permisos para migrar hacia una regulación que imponga la menor cantidad de costos para los privados, sin afectar los objetos de protección.
A su vez, para todos los proyectos de inversión, independiente del monto y si es nacional o extranjera, al ser admitido a tramitación dentro del SEIA, el titular del proyecto tendrá la opción de acceder a un régimen de invariabilidad regulatoria y tributaria, que podrá ser reclamado ante el Ciadi, por una duración equivalente, al menos, a la vigencia de la Resolución de Calificación Ambiental (cinco años).
Eso sí, en Horizontal plantean que la condición habilitante para estas u otras medidas es crear un pacto de desarrollo, con acuerdos políticos transversales.
Rumbo Colectivo: alianzas público-privadas, permisología y promoción de inversiones
Para Rumbo Colectivo, el reto de mejorar el ritmo de crecimiento en el país requiere de avanzar en la tramitación del proyecto de Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales para dar certeza a quienes quieran invertir “responsablemente” en Chile, pero al mismo tiempo que se da tranquilidad a las comunidades que puedan verse afectadas por nuevos proyectos de inversión.
“Necesitamos buena regulación y no menos, como plantean algunos”, aseguran.
Otra materia clave en esta línea pasa por impulsar las alianzas público-privadas que está llevando adelante el Gobierno, a través de Codelco y Enami, en especial con los Contratos Especiales para la Exploración y Beneficio de los Yacimientos de Litio (CEOL).
Y, en tercer lugar, son partidarios de la articulación y promoción de inversiones, explorando nuevos sectores económicos, que permitan diversificar la actividad productiva del país y las exportaciones, lo que consideran que generará más y mejores empleos en industrias de alto valor agregado.
LyD: modernización del Estado, productividad y educación
Un elemento fundamental para impulsar el crecimiento económico es mejorar la eficacia de la gestión pública, exponen desde Libertad y Desarrollo (LyD).
Para esto se requiere una modernización profunda del Estado que considere simplificar regulaciones existentes; así como agilizar, simplificar y mejorar la gestión de permisos sectoriales; fomentar la certeza jurídica y rodear de una institucionalidad moderna al empleo del sector público.
Otro aspecto que consideran central en pos de una mayor actividad económica es el aumento de la productividad. Para esto, se requiere incentivar la innovación; la aplicación de más y mejor tecnología, el fomento y mejora de la capacitación laboral.
También ponen el ojo en la educación. “Es, sin duda, el motor de crecimiento y desarrollo de las sociedades”, sostienen. Para LyD, se requiere aumentar las habilidades de la población para que las personas pueda desplegar todas sus potencialidades y puedan hacer un uso eficiente de la tecnología e innovación.
Chile 21: fomentar las ventajas comparativas del país y un financiamiento para proyectos de “alto riesgo”
En Chile 21, para impulsar el crecimiento proponen explotar las ventajas del país en cobre, litio, energía solar/eólica e hidrógeno verde. En esa línea, llaman a priorizar megaproyectos como la producción de amoníaco e hidrógeno verde en Magallanes y Antofagasta. Y, paralelamente, a impulsar industrias de alta tecnología, vinculadas con la electromovilidad y la digitalización.
También proponen crear un Consejo Económico Social tripartito (Estado, empresarios, sociedad civil) para definir prioridades nacionales y garantizar distribución equitativa de los frutos del crecimiento económico.
Y, en esa instancia, establecer metas transversales, como por ejemplo reducir desigualdades o aumentar la participación femenina en el mercado laboral hasta el 60% mediante políticas como sistema de cuidados y salas cuna universales.
Otro pilar es la creación de la Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (Afide) que se discute en el Congreso. Un banco público autónomo que financie proyectos de “alto riesgo” con presencia privada (máximo 50% de aporte estatal).
CEP: eliminar trabas en inversión, mayor productividad y una reforma al sistema político
Para el Centro de Estudios Públicos (CEP) se necesita “un plan ambicioso” para fomentar la inversión, agilizando su ejecución mediante incentivos tributarios y la eliminación de “trabas burocráticas que, en muchos casos, carecen de justificación y obstaculizan inversiones que generan beneficios sociales”.
Es esencial que el Estado ejecute de manera eficiente y oportuna los recursos asignados a gasto de capital, dicen.
El segundo eje es la productividad, cuyo principal reto radica en la educación, en especial en su calidad. “Las pruebas internacionales evidencian graves déficits en la población adulta en áreas clave como matemáticas, comprensión lectora y resolución de problemas, lo que refleja las deficiencias del sistema escolar y, aún más, de un sistema de educación parvularia que sigue siendo invisibilizado”, acusan.
Ven también que se requiere un plan de mediano plazo con múltiples medidas que si bien pueden ser impopulares, “son indispensables”. Para ello, “una condición necesaria” es una reforma al sistema político que reduzca la fragmentación actual y promueva una mayor colaboración entre el Ejecutivo y el Legislativo.