El tan esperado "Día de la Liberación", como lo bautizó Donald Trump, finalmente llegó este miércoles 2 de abril, con el anuncio por parte del mandatario de una serie de aranceles recíprocos a las importaciones de Estados Unidos y que también incluye a Chile con una sobretasa de 10%.
Trump está imponiendo impuestos a los envíos de los socios comerciales de Estados Unidos en todo el mundo, su mayor ataque hasta la fecha contra un sistema económico global que, desde hace tiempo, ha criticado por su injusticia.
Trump aplicará un arancel mínimo de 10% a todos los exportadores a Estados Unidos. Esta sería la tasa que correría entonces en el caso de países como Chile y Reino Unido, que cuenta con acuerdos de libre comercio con la potencia norteamericana.
Mostrando un gráfico, sin embargo, el presidente indicó que decenas de países, a los que acusa de imponer restricciones a los productos estadounidenses, ya sea a través de aranceles o barreras para arancelareas, verán incrementos por sobre ese piso. De este modo Vietnam enfrentará una tasa de 46%, mientras que China pagará 34% y la Unión Europea verá un gravamen de 20%. Otros estrechos aliados, como Corea del Sur y Japón pagarán 25% y 24%, respectivamente.
Respecto de aranceles recíprocos a materias primas, como el cobre, que preocupaba mucho a países productores como Chile y Perú, la Casa Blanca anunció que estas importaciones, al igual que las de acero, aluminio y oro, no quedarán sujetas a aranceles recíprocos.
Los futuros de las acciones estadounidenses cayeron, revirtiendo rápidamente las ganancias previas, después de que Trump revelara los detalles de los llamados aranceles recíprocos a los socios comerciales del país. Los futuros del índice S&P 500 se desplomaron un 1,9% y los del Nasdaq 100 bajaron un 2,7% tras las palabras del mandatario.
“Durante años, los ciudadanos estadounidenses trabajadores se vieron obligados a mantenerse al margen mientras otras naciones se enriquecían y se volvían poderosas, en gran parte a costa nuestra. Pero ahora nos toca prosperar”, declaró Trump durante un evento en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.
Canadá y México, que han sido objeto de rondas anteriores de aranceles de Trump y son los principales socios comerciales de Estados Unidos, no fueron mencionados en el discurso ni incluidos en el cuadro de tasas del presidente para cada socio comercial, ni en los documentos detallados país por país entregados a los periodistas en la Casa Blanca.
Barreras no arancelarias
Los aranceles “recíprocos” más altos que se aplican a las naciones que la administración Trump califica como las más infractoras se basan en un recuento gubernamental de los gravámenes y las barreras no arancelarias que esos países imponen a los productos estadounidenses.
Según el plan de Trump, a los países que se apliquen tasas más altas y personalizadas se les aplicará un impuesto equivalente a la mitad de ese monto calculado.
Trump declaró una emergencia nacional vinculada al déficit comercial estadounidense, que ascendía a más de US$ 918 mil millones en bienes y servicios en 2024, lo que le permitió ejercer su autoridad unilateral bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer el conjunto de aranceles más amplio en generaciones. El gobierno busca reactivar la industria manufacturera estadounidense con su enfoque proteccionista y recaudar cientos de miles de millones de dólares en ingresos provenientes de los nuevos gravámenes para llenar las arcas del gobierno.
Guerra comercial
La medida del presidente es una apuesta histórica que se espera que aumente el costo de billones de dólares en bienes que se envían anualmente a EEUU desde otros países. También podría desencadenar una guerra comercial mundial, marcada por represalias que desestabilizan las cadenas de suministro, avivan la inflación, envalentonan a los rivales económicos de Estados Unidos y alientan a las potencias extranjeras a formar nuevas alianzas que excluyan a EEUU.
Esta dinámica presenta un problema político para Trump: el daño económico causado por los aranceles podría llegar rápidamente, mientras que cualquier beneficio en forma de una economía estadounidense reestructurada podría tardar años o más en materializarse.