Llegó el "Día de la Liberación" de Donald Trump y sus anuncios dejaron un sabor amargo en el mundo empresarial local, al establecer aranceles recíprocos a varios países, incluyendo a Chile con un 10%.
“Los anuncios del Presidente Trump son una mala noticia para Chile y el mundo”, partió señalando la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez.
Para la exministra, si bien se esperaban tarifas selectivas, recalcó que “el mundo se verá enfrentado a la aplicación de una tarifa mínima de 10% para todos y tarifas especiales a países con quienes Estados Unidos mantiene un alto déficit comercial”.
“Trump está asegurando el acceso de este recurso crítico y, en ese sentido, Chile juega un papel importante al ser el principal proveedor de este mineral a EEUU”, dijo el líder de Sonami sobre exclusión del cobre del arancel recíproco.
Para Jiménez, esta esta decisión impacta sin duda a la economía global, lo cual tiene un efecto indudable para un país pequeño y globalizado como Chile. “En el caso particular de nuestro país, la tarifa aplicada es la menor, similar a la de más de 90 países del mundo. Eso significa que nuestra posición relativa no empeora, pero sí pierde por la tarifa del 10% que nos obliga a ser más competitivos, por posibles barreras en otras economías, la inestabilidad en los mercados y por el frenazo global”, planteó.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, compartió la preocupación planteada por Jiménez: “Es lamentable la política arancelaria que está desarrollando Estados Unidos y que ahora también afecta a Chile. Es un retroceso en las relaciones comerciales bilaterales, cuyos efectos en el sector exportador agrícola estamos analizando”.
Según el exministro de Agricultura, los productos afectados serían las frutas frescas como cerezas, arándanos, manzanas, peras y uva de mesa, además de vinos; los cuales tienen una presencia consolidada en el mercado estadounidense.
“La imposición de aranceles a Chile, además de generar incertidumbre, podría afectar la competitividad de nuestros productos frente a los de otros países, al tiempo que encarecen el acceso de los consumidores estadounidenses a alimentos saludables, medidas inocuos y producidos de forma sostenible”, dijo Walker.
A modo de cierre, el timonel del gremio agrícola planteó que Chile ha construido su desarrollo sobre una política comercial abierta, basada en acuerdos de largo plazo y reglas claras. “Por eso, no se comprende la aplicación de estas barreras a exportaciones que cumplen con las reglas de origen establecidas en el tratado bilateral con Estados Unidos”, concluyó.
La Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta) sostuvo que la medida será muy perjudicial tanto para el sector como los trabajadores en el país.
En segundo lugar, precisó el presidente de Fedefruta, Víctor Catán, “afecta a los consumidores americanos, más aún cuando los Estados Unidos tiene grandes porcentajes de población con obesidad, ya que la fruta no solo es un alimento, sino que también es salud”.
En tercer lugar, explicó Catán, “creemos que Estados Unidos no necesita aplicar aranceles a la fruta chilena toda vez que tiene otras herramientas como el marketing orders, una herramienta que data desde 1937, el cual protege a los productores locales, usando aranceles cuando lo requieren, como por ejemplo la uva de mesa”.