La respuesta de Xi Jinping no tardó en llegar. Este viernes la segunda mayor economía del mundo anunció que impondrá tarifas adicionales del 34% a las importaciones estadounidenses en represalia a los aranceles revelados por el Presidente Donald Trump esta semana, lo que acerca al mundo a una guerra comercial a gran escala.
El Ministerio de Comercio de China anunció ayer que el gravamen, que coincide con el último aumento de aranceles impuesto por Trump a Beijing, se impondrá a todos los bienes importados de EEUU a partir del 10 de abril, un día después de la entrada en vigor de las tarifas "recíprocas" de EEUU.
Se prevé que los gravámenes totales sobre las exportaciones chinas a EEUU superen el 60 % tras el anuncio de Trump de aranceles del 34 %, que se suman a los ya existentes.
Beijing denunció las nuevas tarifas estadounidenses como "una típica maniobra unilateral de intimidación" que "no se ajusta a las normas del comercio internacional y perjudica gravemente los derechos e intereses legítimos de China".
La guerra comercial llega en un momento delicado para el líder chino, Xi Jinping, quien se ha apoyado en las exportaciones para guiar a la segunda economía más grande del mundo a través de una crisis del sector inmobiliario y la deflación.
Peor escenario
Las nuevas tarifas se sumaron a un gravamen del 20% impuesto previamente al país por el presidente estadounidense.
En esa línea, los aranceles totales estadounidenses sobre los productos chinos superarán ahora el 60% con el que Trump amenazó durante la campaña electoral, y que Beijing consideró previamente como el peor escenario posible.
Andrew Gilholm, jefe de análisis de China en la consultora Control Risks, afirmó que el gigante asiático no puede igualar la magnitud de los aranceles estadounidenses sin sufrir un grave perjuicio, dado el desequilibrio comercial entre ambos países y la magnitud de los aranceles ya vigentes.
Otras medidas
Como parte de las medidas de represalia anunciadas este viernes, el país también añadió a 11 empresas estadounidenses a su “lista de entidades no fiables”, incluyendo fabricantes de drones, e impuso controles de exportación a otras 16 compañías para prohibir la exportación de productos chinos de doble uso. Además, el Ministerio de Comercio anunció investigaciones antidumping sobre tubos de rayos X médicos de tomografía computarizada importados de Estados Unidos e India.
Además, Beijing también reveló controles de exportación a EEUU sobre siete tipos de minerales de tierras raras, como el samario, el gadolinio y el terbio.
Los desafíos son múltiples para las empresas con cadenas de suministro arraigadas en China, que ahora se encuentran en una situación difícil al enfrentarse no solo a los gravámenes estadounidenses inesperadamente altos sobre las importaciones, sino también a los impuestos sobre las importaciones de otros países asiáticos debido a los amplios aranceles de Trump.
Lo anterior llega en un momento difícil para la desaceleración de la economía china. Las autoridades del país han intensificado sus esfuerzos para estimular el débil consumo interno, preparándose para la creciente guerra comercial.