La semana del ministro de Hacienda, Mario Marcel, ha tomado distintos rumbos: el lunes se confirmaba su ausencia de la gira del Presidente Gabriel Boric a la India por motivos personales, mientras que desde este miércoles ha encabezado la respuesta y explicación desde Santiago a los aranceles aplicados por Estados Unidos a un conjunto de países, que incluye a Chile con una tasa base de 10%. Esto último en coordinación con la Cancillería, dada la presencia del ministro Alberto Van Klaveren en la comitiva del mandatario y la diferencia horaria de ocho horas y media.
Pero otro tema marcó la agenda del secretario de Estado esta semana: la preparación de la reforma a la ley de rentas, como denomina el Ejecutivo al conjunto de proyectos pendientes de ingreso del pacto fiscal, que contempla modificaciones a impuestos personales, corporativos, a las PYME y beneficios impositivos en gastos en educación, cuidados y arriendos, por citar algunos.
El panorama se ve cuesta arriba para Marcel, ya que la oposición dejó sin piso político su propuesta de rebajar el impuesto corporativo desde 27% a un 24%, pero compensado con aumentos de tasas a personas que perciban más de $ 6 millones al mes, así como la creación de dos nuevos impuestos.
Por una parte, se crea uno a las rentas de capital (IRC) con una tasa de 16%, a la que estarán afectos los propietarios de empresas que sean contribuyentes de impuestos finales, que será retenido al momento de realizar la distribución de dividendos. También se crea un gravamen denominado impuesto a la primera distribución (IPD), con una tasa de 4%, que aplica a utilidades distribuidas por las empresas sujetas al régimen general de tributación, independiente de quien sea el destinatario de los beneficios.
En Teatinos 120 han acusado el impacto de la falta de apoyo político, por lo que se han adoptado algunas definiciones en las últimas semanas: la primera, priorizar dos temas donde hay mayores avances y acuerdos a nivel político, como el nuevo sistema para las pequeñas compañías y las deducciones de gastos en beneficio de las personas de clase media. Muestra de lo anterior, es que el primer tópico será abordado hoy por la subsecretaria de Hacienda, Heidi Berner, en una reunión con gremios del sector.
La segunda definición es dejar en manos del Presidente Boric la decisión de si insistirá o no en la rebaja corporativa, compensada con cambios a nivel de las personas.
La definición la adoptará el mismo jefe de Estado en los próximos días, tras el regreso del viaje a la India. La delegación arribará a Santiago el próximo domingo 6 de abril.
Lo que está en juego
Tanto en Hacienda como en La Moneda están conscientes de que la posibilidad de no perseverar en modificaciones a la tributación personal y corporativa tiene costos.
Esto, ya que Marcel ha transmitido a parlamentarios que el debate no es la compensación, sino más bien una redistribución de la carga tributaria desde las empresas hacia las personas de alto patrimonio. De hecho, Chile es de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) que más recauda impuestos desde las empresas, y en contraste de los que menos recolecta a través de la renta personal.
Asimismo, Hacienda ha enfatizado que la desintegración del sistema que considera el proyecto -o sea, separar la tributación de las corporaciones de la de sus socios- es una suerte de línea roja, ya que hace más justo en términos distributivos el sistema tributario, así como ser de más fácil fiscalización para el Servicio de Impuestos Internos (SII).
Por otra parte, una eventual decisión de no enviar al Congreso un proyecto con ajustes a la tasa corporativa y personal abriría la cancha para que el tema sea adoptado como una bandera en la campaña presidencial.
De hecho, la candidata de la UDI, RN y Evópoli, Evelyn Matthei, ha planteado que buscará reducir la tasa de Primera Categoría desde el 27% actual a 18% en 10 años. Marcel y Berner plantearon dudas sobre su factibilidad, debido a su importante impacto sobre las finanzas públicas.
Además, un dato no menor es que hay consenso tanto en el oficialismo como la oposición de que la tasa que grava las utilidades empresariales quedó en un nivel demasiado alto luego de la reforma tributaria del 2014, cuando el tributo pasó del 20% al 27% actual al cabo de cuatro años.