Buscando desarrollarse en un ámbito que les permitiera conjugar la arquitectura con un negocio que además de rentable fuera innovador, es que Felipe Pommerenke, Rafael Aramburú y Nicolás Valenzuela (este último ya fuera de la empresa) decidieron apostar en 2007 por el desarrollo de bicicletas de madera para niños pre-escolares (de entre dos y cinco años) sin las clásicas ruedas auxiliares y pedales. ¿La razón de este diseño? Simplemente fomentar de manera temprana las capacidades psicomotoras de los niños, al estimular el equilibrio gracias al uso de materiales más livianos y amigables que las bicicletas tradicionales. Además de querer cambiar el hábito de aprender a andar en bicicleta, queremos conectarnos con nuestros clientes creando vínculos más allá de la mera transacción de un producto, explica Felipe Pommerenke.
Si bien ya existía un prototipo similar en Europa, los socios decidieron crear su propio modelo y fabricarlos en China para disminuir los costos. Es así como poco a poco han ido penetrando en el mercado. Señala que en 2009 vendieron 1.300 bicicletas a través de internet y, en 2010, junto con abrir una tienda en el Parque Arauco y en Perú, casi triplicaron sus ventas al llegar a 3.500 unidades y mil cascos. En el mediano plazo tienen contemplado aumentar el portafolio de productos y consolidar la marca en los dos países donde están presentes. De hecho, para Navidad estrenaron un andador de madera y ya están desarrollando prototipos de productos para niños de un año. Asimismo, Pommerenke explica que en el mediano plazo esperan poder abrir nuevos mercados en Latinoamérica, específicamente Colombia y Argentina.