Industria

Agrícolas, forestales y viñas modifican sus procesos para enfrentar aumento del calor

El verano 2023-2024 podría ser el más caluroso de la historia de Chile, lo que ocasionará estragos en los rubros que más se exponen al sol, además del impacto de la falta de agua en los últimos años. 

Por: Equipo Empresas | Publicado: Lunes 4 de septiembre de 2023 a las 04:00 hrs.
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Foto: Agencia Uno
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El cambio climático ha generado que en algunas regiones del país hayan vivido un inusual fenómeno: la temperatura de ciertos territorios alcanzó niveles históricos en temporada de invierno. Este escenario sería la antesala de lo que algunos especialistas esperan para los próximos meses.

Según un estudio de Patricio González, académico del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología de la Universidad de Talca, el verano 2023-2024 podría ser el más caluroso de la historia de Chile.

En el caso de Chillán y Los Ángeles, se espera que el termómetro alcance los 43° C, mientras que en Talca llegaría a los 40°. A su vez, para la capital se pronostican temperaturas de 39° C. Este alarmante diagnóstico no solo afecta el diario vivir de la población chilena, sino que también traerá estragos en los rubros que más se exponen al sol, los que además reciben el impacto de la falta de agua en los últimos años

Desde la SNA destacaron que los sectores más expuestos a este fenómeno serían el frutícola, vitivinícola y hortícola.

Sector agrícola: adelantar cosechas y acortar jornada laboral

Las altas temperaturas que están previstas para los próximos meses podrían tener varios efectos en la industria agrícola, ya que uno de los estragos que trae este fenómeno climático es el riesgo de déficit hídrico en época de riego.
Desde la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) destacaron que los sectores que se verán más expuestos serían el frutícola, vitivinícola y hortícola. Esto se debe a que la falta de agua en la industria podría derivar en una menor acumulación de horas de frío para los frutales y en una menor brotación, lo que significa menos potencial productivo. Asimismo, aumentarán las dificultades en el proceso de polinización arriesgando la producción y la calidad del fruto.
Para combatir las altas temperaturas, el gremio señaló que una de las alternativas que están barajando sería disminuir los raleos. Además, existe la posibilidad de adelantar la cosecha y ajustar la jornada laboral para que los trabajadores se desplacen en horarios de menos calor, medidas que aumentarían los costos.
Por su parte, la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (ASOEX) afirmó que una de sus mayores preocupaciones en lo que al clima se refiere está en los fenómenos climáticos como heladas o lluvias, ya que éstas podrían tener un efecto en la producción y volúmenes a exportar. Esta situación llevó al gremio a invertir en ciertas tecnologías para combatir el cambio climático. Por ejemplo, han adaptado el proceso de riego tecnificado e implementado el uso de mallas y techos, tanto para las heladas y como para los golpes de calor.

Las viñas han incorporado nuevas tecnologías como tractores con cabinas climatizadas para los trabajadores.

Industria vitivinícola: tecnología y selección de nuevos terrenos

Otra industria que no se ha quedado de brazos cruzados ante el cambio climático es la vitivinícola. Vinos de Chile destacó que este fenómeno es uno de los mayores desafíos del sector, ya que la cara más visible de éste es la escasez de agua. Es por ello que el gremio hace un llamado a los viñedos a seguir tomando acciones para combatirlo.
Asimismo, explicaron que las viñas ya comenzaron a incorporar prácticas para mitigar la crisis hídrica, como la reutilización de agua dentro de las bodegas, el uso del sistema de riego tecnificado, la inversión en infraestructura como pozos y tanques, entre otras medidas.
La Viña San Pedro Tarapacá es una de las bodegas que se ha tomado en serio el cambio climático y destacaron que ya se están preparando para el desafío de las olas de calor. La empresa ha llevado a cabo distintas medidas en su planificación, como evaluar si es necesario anticipar los tiempos de cosecha, se han preparado logísticamente para cosechar en ventanas más cortas y ha incorporado nuevas tecnologías como tractores con cabinas climatizadas y presurizadas para resguardar la seguridad y comodidad de sus trabajadores.
Por su parte, la Viña Undurraga también ha tomado decisiones de corto plazo para enfrentar este tema. La bodega comenzó a adelantar las cosechas para evitar deshidrataciones y golpes de calor.
Además, la viña destacó que está creciendo la tendencia de buscar terrenos con condiciones para plantar viñedos en sectores ubicados más al sur del país, sustituyendo a la tradicional prospección en áreas emplazadas en la zona central.

La industria ha subido de manera considerable los recursos para la prevención y combate de incencios, así como la reconstrucción.

Forestales: incendios y menor rendimiento de las plantaciones

Las forestales tampoco se libran de los efectos del cambio climático. La Corporación Chilena de la Madera (Corma) manifestó que la principal afectación del sector por las olas de calor son las emergencias de incendios, episodios que obligan a detener faenas para evitar nuevos focos.
Otro tipo de impacto por este factor es el menor rendimiento de las plantaciones como consecuencia del estrés hídrico que se produce en verano, sumado al incremento de las temperaturas derivado de los episodios de propagación de fuego. Esta situación también afecta la sanidad y resistencia de los árboles a las plagas y enfermedades.
Para combatir estos riesgos, las empresas asociadas a Corma realizan labores preventivas durante todo el año, y colaboran de manera permanente con las autoridades regionales y nacionales. Desde el gremio señalaron que las medidas preventivas de la industria han significado un incremento considerable de los recursos destinados a la prevención y combate de incencios, así como a la reconstrucción a partir de la temporada de 2017.
Arauco es un ejemplo de ello, ya que desde hace más de cinco años viene implementando una estrategia de adaptación a las nuevas condiciones climáticas con foco en la prevención y combate de incendios. Además, ante las condiciones extremas que se esperan para el verano, la compañía está implementando un plan para proteger localidades rurales y zonas urbanas de comunas históricamente afectadas por siniestros y están transformando sus estructuras habituales de protección de cortafuegos a una estrategia de interfaz de sectores críticos.

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