Argentina se jugó su última carta para tratar de convencer a la Corte Suprema de EEUU de que interceda en el juicio contra los fondos NML Capital y Aurelius por la deuda impaga.
Los abogados presentaron un escrito ante el máximo tribunal estadounidense que, sin rodeos, alerta que ratificar la sentencia en contra tal como está pondrá al país en un serio e inminente riesgo de default.
La Corte resolverá si toma el caso, lo rechaza o pide opinión a la administración de Barack Obama el 12 de junio.
El escrito fue una respuesta a otro de los holdouts, que persuadieron a la Corte Suprema para que no aceptara el caso y dejara vigente la sentencia del juez Thomas Griesa. Esta, validada por la Corte de Apelaciones, obliga al país a pagar 100% del reclamo (US$ 1.500 millones) y ata los pagos de deuda reestructurada a su cumplimiento. De ratificarse ese fallo, el país quedaría al borde del default técnico, ya que los pagos regulares quedarían embargados para satisfacer a los fondos buitre. El próximo vencimiento de deuda es el 30 de junio (tres semanas después del fallo).
Los abogados argentinos hicieron enfásis en tres puntos; alertaron sobre los peligros que conllevarían los fallos, después trataron de refutar el argumento de que el país no cumpliría con la sentencia y por último insistieron que el fallo contradice la Ley de Inmunidad Soberana, poniendo en riesgo futuras reestructuraciones en el mundo.
Argentina deberá enfrentar un serio e inminente riesgo de default, debido a que la sentencia abriría la puerta a reclamos de otros holdouts por US$ 15.000 millones. Los holdouts argumentaron que el Estado podría pagar con reservas del Banco Central, pero el país respondió que éstas se reducirían en más de 50%.
Por otro lado, el Ministerio de Economía estableció que Argentina reafirma su compromiso de continuar cumpliendo con los pagos de la deuda reestructurada y aceptada por el 93% de los acreedores.