Países asiáticos, europeos y norteamericanos han advertido a Donald Trump sobre posibles represalias contra sus aranceles del 25% a los automóviles, amenazando con desatar una guerra comercial global a gran escala.
El primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, dijo que se estaban considerando “todas las opciones” y Corea del Sur prometió una respuesta de emergencia después de que el presidente estadounidense anunciara que los aranceles entrarían en vigor el 2 de abril, cuando también se espera que Washington aplique una serie de aranceles recíprocos contra los socios comerciales de Estados Unidos.
Los aranceles a los automóviles son la medida comercial más agresiva de Trump hasta la fecha y afectaron las acciones de fabricantes de automóviles como Toyota, Stellantis y Porsche. El índice Stoxx Europe 600 Automobiles & Parts cayó un 3% en las primeras operaciones del jueves.
“Debemos considerar la mejor opción para el interés nacional de Japón”, declaró Ishiba ante el parlamento el jueves. “Estamos considerando todas las opciones para encontrar la respuesta más adecuada”, indicó.
Los ejecutivos de la industria advirtieron que los fabricantes de automóviles asiáticos y europeos serían los más afectados. Los fabricantes de automóviles de lujo, como Jaguar Land Rover y Aston Martin, también están expuestos, ya que no fabrican automóviles en EEUU.
Con US$ 40 mil millones en ventas de automóviles a Estados Unidos en 2024, Japón es el mayor exportador de vehículos terminados al país después de México, donde las empresas japonesas son los fabricantes dominantes.
Reacciones en el mundo
Mientras los países de todo el mundo se preparaban para una fecha límite en menos de una semana, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo que el bloque planeaba “salvaguardar sus intereses económicos” mientras buscaba una solución negociada a la disputa.
El ministro de finanzas de Francia, Eric Lombard, atacó a EEUU por “cambiar completamente su política económica de una manera muy agresiva”, perjudicando las economías de ambas regiones.
"La única solución para la UE será aumentar sus propios aranceles a los productos estadounidenses", añadió Lombard, quien declaró a la radio France Inter que Bruselas ya estaba trabajando en una lista de productos objetivo.
Por el contrario, la ministra de Hacienda del Reino Unido, Rachel Reeves, señaló que el gobierno británico no tenía planes de tomar represalias y dijo que no estaba en una "posición en la que quisiera hacer algo para intensificar estas guerras comerciales".
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, había denunciado anteriormente lo que describió como “un ataque directo” a los trabajadores del sector automotriz.
Pero Trump no dio señales de dar marcha atrás.
"Si la Unión Europea colabora con Canadá para perjudicar económicamente a Estados Unidos, se les impondrán aranceles a gran escala mucho mayores a los previstos actualmente", publicó el mandatario en su red social Truth el jueves por la mañana.
“Durante años nos han estafado prácticamente todos los países del mundo, amigos y enemigos. Pero esos días ya terminaron. ¡¡¡América primero!!!”, lanzó Trump en un mensaje escrito completamente en mayúsculas en la plataforma.
Efectos en la industria
Las acciones de Stellantis, propietaria de las marcas Fiat, Peugeot y Chrysler, cayeron un 4%, las de Porsche cayeron un 3% y las de Volkswagen cayeron un 2%.
Los fabricantes europeos de autopartes también se vieron afectados, con la francesa Valeo bajando un 5% y la alemana Continental un 2,8%. General Motors y Ford también cayeron en las operaciones previas a la apertura del mercado en Nueva York.
La decisión de la Casa Blanca de imponer aranceles a las piezas de automóviles importadas, así como a los vehículos terminados, causaría aún más daños, según los analistas. Casi la mitad de los vehículos vendidos en EEUU son importados, y los automóviles ensamblados en el país contienen casi el 60% de piezas de origen extranjero, según un estudio de Bernstein.
Trump ha dicho que los elevados aranceles convencerán a las empresas extranjeras de fabricar más automóviles en Estados Unidos, lo que impulsará la industria manufacturera del país.
Sigrid de Vries, directora general de Acea, el organismo de la industria automovilística europea, instó a Trump a “considerar el impacto negativo de los aranceles no solo en los fabricantes de automóviles mundiales, sino también en la fabricación nacional estadounidense”.
Los fabricantes europeos exportan hasta el 60% de los vehículos que fabrican en Estados Unidos, según Acea.