Tras reconocer su preocupación por los anuncios del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en que aplicará una serie de aranceles recíprocos a las importaciones de ese país y que también incluye a Chile con una sobretasa de 10%, este jueves la Corporación Chilena de la Madera (Corma) realizó un análisis más profundo de cómo impactarían estas medidas al sector.
Según aseguró el presidente de la asociación gremial, Rodrigo O’Ryan Blaitt, "es probable que Chile, gracias a su apertura comercial, pueda equilibrar su comercio de productos forestales en el mediano y largo plazo, mediante un incremento de sus envíos a países miembros del Acuerdo Integral y Progresista para la Asociación Transpacífico (CPTPP), como Australia, Canadá, Chile, Japón, México y otros países de la Cuenca del Pacifico), a la Unión Europea o a nuevos bloques comerciales a los que estamos postulando como el RCEP (la unión de China, los países del ASEAN, más Australia, Nueva Zelandia, Japón y Corea del Sur)".
Sin embargo, advirtió que "todos estos cambios toman tiempo y no están exentos de costos en el corto plazo, donde nuestros exportadores pueden ver caer sus ingresos fuertemente mientras ajustan sus portafolios comerciales".
El presidente de Corma reflexionó en que Estados Unidos, si bien tiene una industria forestal muy relevante, tiene una fuerte dependencia de las importaciones de productos forestales de Canadá, México, Japón y algunos países del hemisferio sur, principalmente por razones de calidad, resistencia y disponibilidad de madera.
"Esto hace improbable que la capacidad local pueda absorber mayor demanda, incluso por limitaciones medio ambientales autoimpuestas a inicios de los años 1990´s, a la cosecha de bosques de antiguo crecimiento. Asimismo, los productos de Chile y otros países son complementarios a las cadenas de valor de las industrias que los utilizan en EE.UU., lo que le entrega mayor diversidad y la mantención de costos razonables para los usuarios finales", planteó.
En esa línea, si bien el escenario actual puede verse muy desfavorable para Chile, la realidad -dijo- no es distinta con el resto de los importadores, y muchos otros competidores están siendo afectados con tasas más altas. "Estos aranceles lamentablemente afectarán a consumidores finales como ya ha sido advertido en la carta de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB por sus siglas en inglés) al Presidente Trump, ya que serán ellos los que lo terminarán asumiendo esos costos, encareciendo aún más la construcción de viviendas en el país, como es en el caso de los productos derivados de la madera aserrada", lanzó.
O’Ryan añadió que Estados Unidos ya enfrenta una crisis de disponibilidad y de acceso para los compradores más jóvenes y/o más desfavorecidos de la población y deberá hacer grandes esfuerzos de reconstrucción de viviendas en las zonas devastadas por incendios o tornados que los han afectado en los últimos meses. "Todo lo anterior puede verse compuesto por la escasez y/o encarecimiento de la mano de obra para esta misma industria", alertó.