La coalición gobernante de Japón aprobó un plan de reforma tributaria que reducirá los impuestos corporativos a partir de abril, y que compromete nuevas reducciones en los próximos años, en una apuesta del primer ministro Shinzo Abe por impulsar la rentabilidad y estimular el crecimiento.
El plan aprobado ayer por el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) y su socio de coalición Komeito reducirá la tasa a los ingresos de las empresas en 2,51 puntos porcentuales a 32,1% a partir del año fiscal que comienza en abril, y luego a 31,3% el año siguiente.
En junio Abe se comprometió a bajar el gravamen a las empresas a menos de 30% en los años siguientes para ayudar a sacar a Japón de casi dos décadas de deflación.
Unos meses antes, el primer ministro eliminó un impuesto a las empresas que se había aplicado en 2012 para ayudar a reconstruir el país tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011.
Takeshi Noda, presidente del panel tributario del PLD, estimó que la rebaja de tributos costaría cerca de 400 mil millones de yenes (US$ 3.300 millones) en los próximos dos años fiscales.
Abe espera que esta iniciativa impulse a las empresas a elevar los sueldos, lo que impulsaría el gasto de consumo, y a invertir parte del US$ 1,9 billón (millón de millones) en efectivo que mantienen las compañías fuera del sector financiero.
La tasa de impuesto corporativo efectivo de Japón es actualmente 34,6%, una de las más altas de las grandes economías mundiales. En promedio, ese gravamen alcanza el 25% entre las economías de la OCDE, según datos de Reuters.
"Las revisiones serán efectivas en entregar incentivos a las empresas para subir los salarios e impulsar la inversión, especialmente para quienes están teniendo ganancias", aseguró a Bloomberg Kazuhiro Yoshii, director gerente de la unidad de investigación legal y tributaria de Daiwa Institute of Research.
Esta iniciativa llega tras el anuncio de un paquete de estímulo la semana pasada para impulsar los subsidios para los pobres y apoyar a las pequeñas empresas.