El Gobierno francés revisará a la baja su
previsión del crecimiento económico para este año, que se situará entre un 1,7
y un 2%, y al alza la del déficit público, según el primer ministro, François
Fillon.
El Ejecutivo había elaborado su proyecto de presupuesto para 2008 sobre la
hipótesis de un crecimiento medio del Producto Interior Bruto (PIB) de un
2,25%.
El Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea
han recortado sus proyecciones de crecimiento económico para Francia hasta un
1,5 y un 1,7%, respectivamente, mientras que el Instituto Nacional de
Estadística prevé un 1,8%, una décima menos que en 2007.
En una entrevista con "L'Express", el jefe del Gobierno conservador
también indicó que el déficit público de Francia en 2007 superará sin duda
"un poco" el 2,4% del PIB que estaba inicialmente previsto y precisó
que se conocerá la cifra el próximo día 28.
Para 2008, el Gobierno revisará "necesariamente" su objetivo de
déficit público, que estaba en un 2,3% del PIB.
"La situación internacional es tal que los otros países también van a
revisar su objetivo", dijo Fillon, para quien las variaciones serán
"muy comparables".
Preguntado si el argumento que utilizará ante la Comisión Europea
es "estamos todos en la misma barca", respondió: "sí",
antes de añadir que Francia pondrá también el acento en su programa de
reformas, "aún más denso" que el presentado el pasado otoño.
Tras afirmar que "esto justifica" que se superen un poco los
objetivos de déficit público, dijo que Francia "está por debajo del 3% del
PIB", el tope fijado por los acuerdos europeos, y reiteró que el
compromiso del Gobierno es lograr el equilibrio de las cuentas públicas en
2012.
El primer ministro insistió en que la ralentización del crecimiento económico
mundial llama a "una aceleración y una profundización de las
reformas", y "no a un plan de rigor", como la izquierda acusa al
Ejecutivo de preparar.
"El aumento de los impuestos o de las cotizaciones no haría más que
amplificar los efectos de la ralentización mundial", afirmó.
Tras señalar que la revisión a la baja del crecimiento este año no tendrá
"ningún efecto" en el presupuesto, Fillon aseguró que no se aumentará
el gasto público y que para mantenerlo al nivel previsto se anulará "todo
o parte" de los 7.000 millones de euros que se pusieron en reserva a
comienzos de año.
Se practicará "una regulación presupuestaria, como siempre se ha hecho.
Pero no iremos más allá", indicó.
Fillon excluyó un aumento del impuesto llamado Contribución al Reembolso de la Deuda Social (CRDS)
-una tasa del 0,5% de todos los ingresos-, porque en el contexto actual
perjudicaría el crecimiento de la economía, y afirmó que la deuda acumulada de la Seguridad Social
no será financiada por retenciones obligatorias adicionales.
Durante su campaña por el Elíseo, el presidente, Nicolas Sarkozy, había
prometido reducir las retenciones obligatorias en 68.000 millones de euros en
diez años.
A preguntas sobre esa promesa, Fillon dijo que el compromiso es equilibrar las
cuentas públicas en 2012: "la bajada de las retenciones obligatorias
depende del crecimiento económico, En 2008, la situación internacional es
preocupante y el objetivo es, por tanto, la vuelta al equilibrio en 2012".
Si la coyuntura lo permite y las reformas surten efecto, "reduciremos las
retenciones", agregó, antes de recalcar que una prioridad es mejorar la
competitividad de las empresas, lo que a largo plazo debe llevar a bajar los
impuestos de las empresas.
Para ello, es preciso reducir el gasto, y, por tanto, "reformar el
Estado", agregó, al señalar que en primavera se entrará en una fase de
reestructuraciones "importantes" del aparato del Estado.