Trump y el desafío de competitividad de las empresas de América Latina
JUAN PABLO CÓRDOBA CEO de nuam
La reciente advertencia de la OCDE sobre el impacto de las guerras comerciales en la economía global cobra especial relevancia para América Latina. El organismo proyecta que México podría entrar en una recesión profunda, con una contracción de 1,3% en 2025 y 0,6% en 2026. “Todos sufrirán”, advirtió la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, sobre el impacto de una guerra comercial global.
Para nuestra región, estas señales de alerta nos obligan a repensar urgentemente cómo preparamos a las empresas para un mundo donde el comercio será más restringido y la incertidumbre más alta que nunca.
“La fragmentación de los mercados de la región ya no es sostenible en un mundo donde la competencia por el financiamiento es cada vez más intensa”.
El comercio con EEUU es vital para las economías de América Latina, con un comercio que ronda los US$ 2 billones anuales. La amenaza va más allá de los aranceles que Trump plantea imponer a México y a los varios commodities que exportamos desde el sur de la región.
La política económica y comercial de Trump plantea un desafío: necesitamos empresas más competitivas, capaces de seguir expandiéndose y conquistando mercados, incluso en un entorno de mayores restricciones al comercio y la inversión.
La respuesta de Europa a esto ha sido clara: mayor unidad y una integración europea más profunda. Como parte de la estrategia está acelerar los planes para la lograr un mercado de capitales común (CMU) que permita a sus empresas acceder a capital en condiciones más competitivas y ampliar las fuentes de financiación. Euronext, que integra a las bolsas de Ámsterdam, París, Bruselas, Dublín, Lisboa, Milán y Oslo, está atrayendo más inversión precisamente porque ofrece exposición a empresas de varios países de manera sencilla y eficiente, al igual que Nasdaq Nordic que integra a las bolsas de Copenhague, Estocolmo, Helsinki y las de los países bálticos.
América Latina tiene la misma oportunidad, pero esto requiere un mercado de capitales más profundo y sofisticado, capaz de canalizar el ahorro regional hacia las empresas quelo necesitan para crecer y competir globalmente.
La integración que impulsa nuam, al apuntar a la creación de un mercado de valores único entre Chile, Perú y Colombia, responde a esta necesidad estratégica. Un mercado integrado de más de US$ 350 mil millones de capitalización y más de 450 empresas proporciona un buen punto de partida. Pero debemos hacer más y acelerar el proceso como región, ampliando la participación de más empresas y movilizando nuevas fuentes de financiamiento diversificadas y flexibles, especialmente cruciales en momentos en que el capital se hace más costoso y restrictivo. La fragmentación de nuestros mercados ya no es sostenible en un mundo donde la competencia por el financiamiento es cada vez más intensa.
La actual coyuntura puede ser el catalizador que necesitamos para fortalecer el mercado de capitales y nuestras propias fuentes de capital y construir, así, una economía regional más competitiva.
En un mundo de crecientes restricciones al comercio, la capacidad de acceder a capital local puede ser la diferencia entre sobrevivir y prosperar.