El mundo de las inversiones está cambiando rápidamente. Lo que antes parecía reservado a grandes instituciones, como las AFP o compañías de seguros, hoy se abre cada vez más a inversionistas individuales. Dentro de esta transformación, una tendencia sobresale con fuerza: los fondos semi líquidos.
A pesar de que su nombre suena técnico, la idea detrás es simple. Estos vehículos permiten invertir en activos privados -empresas, infraestructura, crédito privado-, con la posibilidad de retirar el dinero de forma más flexible que en los fondos tradicionales de mercados privados. No es un retiro inmediato, pero tampoco es un compromiso de varios años sin opción de salida.
“Tres factores clave indican que este año será el punto de inflexión para los fondos semi líquidos en Chile: la maduración del mercado local, la búsqueda de diversificación y un mejor acceso”.
¿Por qué 2025? Existen tres factores clave que indican que este año será el punto de inflexión para los fondos semi líquidos en Chile. Primero, por la maduración del mercado local. Durante años, empresas chilenas han tenido acuerdos de distribución con grandes administradores de fondos globales. Antes, estos fondos privados estaban destinados principalmente a AFP y aseguradoras. Ahora, esos mismos actores trabajan para llevar versiones semi líquidas a inversionistas individuales, siguiendo una tendencia mundial.
El segundo factor es la búsqueda de diversificación. En un entorno económico volátil, con la renta fija global decepcionando y los principales índices de renta variable concentrados en pocas empresas, muchos inversionistas chilenos buscan alternativas para proteger su capital. Los fondos semi líquidos ofrecen exposición a clases de activos que no siguen el mismo ritmo de los mercados públicos, lo que brinda oportunidades prometedoras de diversificación.
Y, en tercer lugar, un mejor acceso. La tecnología ha facilitado que asesores y plataformas digitales ofrezcan este tipo de inversiones a un público más amplio, lo que aumenta la base de inversionistas con la capacidad para comprometer parte de su capital a mediano plazo, con la esperanza de capturar mayores retornos.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Los fondos semi líquidos no están exentos de riesgos. La liquidez limitada puede ser problemática si el mercado se pone en contra y los inversionistas necesitan salir rápido. Además, es fundamental evaluar la calidad del gestor, la estrategia de inversión y su historial de rentabilidad.
No obstante, cuando se invierte de forma adecuada, estos fondos pueden servir para diversificar carteras, invertir en activos menos correlacionados con el mercado público y buscar rendimientos superiores. Por lo mismo, la pregunta ya no es “si” los fondos semi líquidos llegarán con fuerza a Chile, sino “qué” tan rápido se convertirán en una pieza clave del ecosistema financiero local.