Andrés Meirovich

La trampa de las AFP en el desarrollo de Chile

Andrés Meirovich Managing Director Genesis Ventures

Por: Andrés Meirovich | Publicado: Martes 4 de diciembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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El capital de riesgo ha tenido un impacto tremendamente positivo en la creación de empresas, el crecimiento económico, la innovación y la generación de empleo en Estados Unidos. Según datos de Mauricio Prieto y Cambridge Associates, en los últimos diez años los fondos de venture capital han invertido entre $26.000 millones y $79.000 millones al año en miles de startups.

Esta inyección de capital corresponde a menos del 0.4% del PIB de ese país, pero el impacto de las empresas financiadas por capital de riesgo es sorprendente: 21% del PIB, 11% del empleo del sector privado, 38% del empleo de empresas que cotizan en bolsa, 57% de la capitalización bursátil desde 1979, 82% de la inversión en investigación y desarrollo por parte de empresas cotizadas.

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Algunas de las mayores empresas por capitalización bursátil en la bolsa de EEUU fueron financiadas por venture capital : Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon, Facebook, Alibaba.

El gran cambio en la industria norteamericana se produjo en 1979, cuando una modificación legal aprobó que los “fund managers” pudiesen invertir hasta un 10% del Employee Retirement Income Security Act’s (ERISA) en capital de riesgo. Esto hizo que el flujo de capitales hacia esos fondos subiera de US$ 100 - 200 millones por año, a mil millones a principios de los 80. Desde 1979 hasta 1992, fueron 962 las compañías financiadas por capital de riesgo que salieron a la bolsa.

¿Qué pasa en Chile? Toda la industria de pensiones conoce las bondades de este activo. Sus cifras y logros. El impacto que podría lograr en el país si invirtiese anualmente el 0,1% de sus activos bajo administración en financiar capital de riesgo es increíble. La entrada de las AFP a cualquier industria no sólo ayuda por el dinero que ingresa, sino por el alto estándar que le exige a ese sector. Fondos más grandes y mejores administradoras, por ende, mejores empresas apoyadas, mejores retornos, mayor compliance.

La pregunta, entonces, es por qué no ha habido inversiones hasta ahora. La respuestas (en off) son bastante tristes, pero reflejan lo que estamos viviendo hoy como país.

“¿Qué pasa si una de las empresas quiebra? ¡Nos sacarían la mugre!”; “Dado lo anterior, preferimos poner la plata afuera”; “Hay que estar lo más lejos del activo subyacente”; “No queremos salir en los diarios con noticias negativas, hay que cuidar la pega”; “Nos pegan por todos lados”; “Cualquier innovación genera críticas”.

El miedo a la clase política y a los medios de comunicación hace que estemos detenidos, sin poder potenciar el desarrollo de nuestro país, lo que es inaceptable. Ningún político —de izquierda o derecha— podría estar en contra de apoyar emprendimientos. Tampoco de hacer un esfuerzo por entender la teoría de portafolio. Pueden quebrar muchas empresas, pero también otras serán muy exitosas.

¿No es esto lo que queremos, democratizar el acceso a capital? ¿Nos falta coraje para defender nuestras convicciones?

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