Cambio Climático

Calentamiento global frenaría eventual aumento de lluvias en zona centro sur por cierre de capa de ozono

El agujero de ozono afectó la caída de lluvias, pero su disminución no revertirá la situación debido al cambio climático. Más aún, su cierre definitivo en 2060 podría significar el derretimiento de la Antártica, por el alza en la concentración del gas.

Por: Rocío Vargas Suárez | Publicado: Martes 14 de abril de 2020 a las 04:00 hrs.
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Hace unos años, era bastante común escuchar que los aerosoles y sprays dañaban la capa de ozono. No obstante, tras la firma del Protocolo de Montreal en 1987 que prohibió su uso por contener sustancias destructoras, el agujero dejó de crecer, pero su efecto se hizo patente en la Antártica y el Polo Norte.

El investigador del Instituto Antártico Chileno (Inach), Raúl Cordero, -quien regresó el 27 de marzo de la expedición anual del centro a la Antártica para estudiar el comportamiento de la capa de ozono-, comenta que en noviembre de 2019 se registró el forado más pequeño desde los años ochenta, y hoy la situación ya está contenida.“Las estimaciones que tenemos es que el agujero de ozono antártico debería estar cerrado antes del 2060”, afirma.

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Raúl Cordero, Investigador de la Inach, viajó a la Ántartica para estudiar la capa de ozono.

La capa de ozono presente en la atmósfera protege a los seres vivos de la radiación ultravioleta (UV) que proviene del sol. Pero un agujero en ella no sólo afecta la salud de las personas y otros seres vivos, sino también tiene un impacto directo en el clima. Esto se debe, explica Cordero, a que el forado modificó los patrones de viento, los que a su vez interfirieron en la nubosidad, cambiando las precipitaciones en el hemisferio sur.

En Chile, la zona centro sur y la Patagonia son los principales ejemplos. El área que abarca desde la mitad sur de la región de Valparaíso hasta la región de la Araucanía, ha mostrado una disminución de sus lluvias -dando paso a la gran sequía que aqueja al sector-, mientras que en la Patagonia generó un alza en las precipitaciones.

“La apertura del agujero es la que provocó la caída en las lluvias, y ahora, mientras se vaya cerrando, ese impulso hacia la pérdida de precipitaciones debería desaparecer. De aquí para adelante no debería aumentar el ritmo de pérdida de lluvias (…) esperamos que en las próximas décadas, el ritmo de pérdida de precipitaciones sea menor al observado en estos últimos 30 años”, señala Cordero.

Pero las noticias no son del todo buenas, pues estima que “la eventual recuperación de las precipitaciones va a ser evitada por el calentamiento global”. Cordero es tajante en esto último, explicando que el aumento de la temperatura del sistema climático de la tierra “provoca cambios similares -en los patrones ambientales- a los que ya provocó el agujero de ozono”.

Consultado particularmente por la sequía que afecta al país, explica que son “eventos” temporales de bajas de precipitación, por lo que no se pueden prever. Lo que se está viendo hoy, en cambio, es una tendencia al descenso de las lluvias, debido a la combinación de los efectos provocados por el agujero de ozono y el calentamiento global: “Ambos provocan cambios en la tendencia del clima y la suma de sus efectos hace peores sus consecuencias. Si se están perdiendo lluvias -tendencia-, y además hay una sequía -evento-, la situación es mucho peor”, indica.

Cordero adelanta que actualmente se están monitoreando los cambios en el clima asociados a la recuperación de la capa de ozono, mediante estudios con equipos en la Antártica, La Parva y en el desierto de Atacama.

Tras el monitoreo, se realizan informes locales de corto plazo, pero que para la medición más general de los cambios “necesitamos esta década para tener una idea mucho más clara de cómo va a evolucionar el clima en el hemisferio”.

Derretimiento de la Antártica

Otro de los efectos secundarios es el derretimiento de la Antártica. Explica que el ozono es también un Gas de Efecto Invernadero (GEI), por lo tanto, el cierre del agujero facilitará que exista una mayor concentración del gas, “lo que provoca un calentamiento”, afirma Cordero.

Asegura que cuando el agujero se abrió, “hizo que disminuyera el ozono, y provocó una señal de enfriamiento que ayudó a compensar el calentamiento parcialmente, por eso es que la Antártica es el lugar del mundo que más lento se ha calentado”.

Plantea que si bien el agujero supuso una mayor cantidad de radiación UV a la zona, ésta no provoca derretimiento. “Eso era una duda que teníamos hace unos diez años, pero eso no pasó por dos razones: primero, porque la radiación tiene una intensidad bajísima; para animales y humanos es peligrosa, pero al hielo no le hace nada; y segundo, la Antártica, al ser completamente blanca, tiene alta reflectividad, equivalente a un 95%, por lo que hace rebotar la radiación. Es como un espejo”, dice.

Sin embargo, señala que en el pasado la Antártica se demoró más en calentar porque había poco ozono, “pero ahora sigue el calentamiento global y, además, el ozono se está recuperando. Es decir, menos ozono, menos efecto invernadero. Más ozono, más efecto invernadero. Lo que esperamos es que eso se traduzca en un alza en el ritmo de calentamiento de la Antártica”.

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