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Guillermo Tagle

Regulación laboral para los nuevos tiempos

Guillermo Tagle Presidente Credicorp Capital

Por: Guillermo Tagle | Publicado: Martes 19 de febrero de 2019 a las 04:00 hrs.
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Abrir el debate sobre la regulación del mercado laboral es audaz e ineludible. Audaz, porque siempre es más fácil evitar los temas que polarizan y dividen; ineludible, porque el cambio de los tiempos, las nuevas tecnologías, las ganas de libertad e independencia en las nuevas generaciones, junto a la necesidad de integrar y globalizar las industrias y actividades que generan trabajo, hacen indispensable repensar la forma de regular las relaciones entre colaboradores y empresas.

Como en toda materia de política pública, hay temas que despiertan pasiones, que roban titulares (como el de las indemnizaciones) y otros más técnicos, que tal vez no atañen a todos, pero que es indispensable y urgente resolver.

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Chile quiere consolidarse como el mejor país para vivir en nuestra región. Esa condición trae beneficios para todos, pero genera también responsabilidades y una presión adicional sobre qué se puede ofrecer y cómo administrar la creciente inmigración, que será mayor mientras mejor funcione Chile. El círculo virtuoso entre mejor calidad de vida con la presión de acoger a un flujo creciente de nuevos habitantes es fuerte. También es urgente pensar en los cambios adecuados para que los adultos mayores y los jóvenes se puedan adaptar a los cambios que esas nuevas tecnologías y estilos de vida impondrán en el mundo del trabajo. Para hacerlo bien es fundamental tener una regulación laboral flexible y adecuada a los nuevos requerimientos de la sociedad.

Cada vez son más los que quieren, además de una remuneración adecuada, libertad para administrar su propio tiempo, probar e intentar formas complementarias de trabajo, poder trabajar en varios lugares y en varias cosas al mismo tiempo, potenciar el trabajo que hacemos expandiendo su alcance más allá de las fronteras geográficas, multiplicando la productividad y la eficiencia. Todo esto mejorando, al mismo tiempo, el equilibrio entre trabajo, familia y realización personal.

Un ejemplo concreto: en Chile se establecieron algunas fechas como “feriados irrenunciables”. Este beneficio permite a muchos trabajadores descansar y compartir con su familia en algunas fechas clave, como Fiestas Patrias. Sin embargo, es una regla que, aplicada sin flexibilidad, perjudica a muchos. Inmigrantes que no están en Chile con sus familias y que esos días preferirían trabajar y ganar algo más mientras otros celebran, no pueden hacerlo; industrias que buscan ofrecer desde acá servicios a clientes de otros países de la Región (por ejemplo, “call centers”) han debido dejar Chile porque no pueden decirles a sus clientes peruanos o colombianos que no atienden porque estamos “celebrando el 18”.

En materia de mercado de capitales, queremos ofrecer desde Chile servicios de administración financiera a clientes de toda la región. La crisis de Lehman Brothers por ejemplo, ocurrió justamente mientras en Chile celebrábamos el 18. Imaginen lo que habría ocurrido si en ese tiempo hubiésemos tenido una industria financiera abierta al extranjero y esos clientes extranjeros se hubiesen encontrado que aquí nadie respondía el teléfono, mientras se derrumbaban los mercados financieros del mundo, porque los colaboradores de su asesor financiero estaban en un “feriado irrenunciable”. Simplemente, “impresentable”.

Sin altura de miras, sin una visión moderna y abierta de las nuevas necesidades y tendencias del mundo laboral, corremos el riesgo de quedarnos empantanados en regulaciones antiguas y discusiones obsoletas que protegen el interés de unos pocos, pero limitan y restringen los derechos y libertades de muchos.

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