Click acá para ir directamente al contenido
Columnistas

Los enormes retos de los nuevos líderes chinos

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 14 de diciembre de 2012 a las 05:00 hrs.

El 18º Congreso Nacional del Partido Comunista fue clausurado hace pocas semanas sin más pena que gloria a pesar de los grandes retos que afronta la economía china. Los nuevos líderes se encuentran con una economía que no avanza como antes y no solo por la crisis del mundo desarrollado sino también por el agotamiento de su propio modelo de crecimiento.

Desde que China entró en la Organización Mundial del Comercio en 1994, se produjo un boom económico empujado por las exportaciones y la inversión extranjera directa, lo que ha convertido a China en el primer exportador mundial y, nada más y menos, que la segunda economía del mundo. Aun así, a medida que China aumentaba su talla económica, las exportaciones no eran ya suficientes para mantener el boom con lo que el gobierno expandió los ya elevados planes de inversión hasta convertirse en el principal motor económico, de lejos.

Tras haber construido infraestructuras hasta donde no eran necesarias, los nuevos líderes chinos saben que no podrán seguir creciendo a golpe de inversión pero también saben que el resto de alternativas no son ni tan inmediatas ni tan controlables. Por si esto fuera poco, los nuevos líderes también saben que el paulatino agotamiento del proceso de urbanización e industrialización de la economía china empujará el crecimiento potencial a la baja de manera estructural, lo que supone un verdadero reto para una sociedad acostumbrada a tasas astronómicas de crecimiento.

Además de reequilibrar la economía, quedan por solucionar algunas fragilidades financieras que se han ido gestando en los años de bonanza. La más conocida, pero la menos importante, es el posible colapso del mercado inmobiliario tras años de fuertes subidas de precios. Este riesgo se ha moderado sustancialmente gracias a las medidas draconianas introducidas por las autoridades económicas chinas que han conseguido moderar los precios. La segunda fragilidad, sin duda mucho más relevante, estriba en la fuerte acumulación de deuda de las administraciones públicas locales por los enormes proyectos de inversión que se han llevado a cabo y que, en una parte difícil de cuantificar, no serán rentables. Finalmente, el férreo control del sistema financiero ha empujado a los actores económicos a operar fuera del sistema lo que hace que una buena parte de las actividades financieras no sean reguladas.

En el ámbito internacional, el aumento de las tensiones geopolíticas plantea complicaciones cada vez mayores. Los conflictos de China con sus vecinos asiáticos, especialmente Japón, surgidos por disputas territoriales, están teniendo un notable efecto en los flujos de comercio y de inversión entre los dos países. Además de minar la confianza de los inversores en la región, estos conflictos provocan presiones al alza en el presupuesto militar, lo que podría desviar el gasto público de otras inversiones más productivas.

Por todos estos motivos parece evidente que los nuevos líderes chinos, desde el mismo día que se clausuró el Congreso, habrán tenido que ponerse manos a la obra para evitar que el éxito de China se convierta en una oportunidad perdida como, en su día, le ocurrió a Japón y otras grandes potencias económicas. No obstante las dificultades, desde la decadencia de Europa, la situación de China -a pesar de sus fragilidades- 
sigue pareciendo del todo envidiable. Todo es relativo.

Te recomendamos