Adolescencia chilensis
TOMÁS SÁNCHEZ V. Socio, Valoriza, Investigador Asociado Horizontal
Chile parece estancado en la adolescencia. No me refiero a la serie de moda, sino a como los adolescentes están dominados por sus pasiones, y ellas no pasan por el cedazo de la razón. Una mirada absoluta del mundo, donde los matices no existen y la verdad ha sido recién descubierta. Así es el tránsito de la niñez a la adultez.
Y es que, revisando los últimos acontecimientos, las actitudes juveniles sobresalen. La semana pasada, el senador de RN Manuel José Ossandón, en un arranque personalista, prefirió dinamitar la unidad de su sector antes que ceder en sus aspiraciones individuales. Un acto que dejó heridas en su coalición y debilitó a su candidata presidencial en un año clave. Un clásico de manual adolescente: primero yo, después yo y al final, también yo.
“Abordar los desafíos que enfrenta Chile implicará innovar y gestionar el riesgo de probar nuevas soluciones. Esa gestión no puede ser temeraria ni adolescente, sino bien planificada, anclada en la evidencia y en el rigor metodológico”.
La reforma previsional llevaba más de una década de discusión y, cuando finalmente se acercaba un acuerdo, la extrema derecha buscó quemarla en la puerta del horno. No importaba que millones de chilenos esperaran una solución: lo esencial era mantener la pureza ideológica. Una pataleta romántica más fuerte que el pragmatismo adulto.
El gobierno propone una reforma política para reducir el número de partidos y mejorar la gobernabilidad. Suena sensato, hasta que omiten el famoso umbral del 5%. Una movida para quedar bien con todos, sin asumir los costos de hacer política de verdad. Para hacer una tortilla hay que romper un par de partidos, pero acá nadie quiere que lo miren feo, tal como en fiesta de 15.
Y la guinda de la torta: más de 200 inscritos para ser candidatos presidenciales. Un récord de autoestima desbordada, pero una señal de total desconexión con la realidad. Gobernar no es llenar plazas con seguidores; es aterrizar en un entramado institucional que necesita asignar más de 3.000 cargos el primer día. Cientos de adolescentes que no dimensionan la magnitud de equipos y lealtades necesarias para llevar adelante una coalición de gobierno efectiva.
¿Qué significa adultez? Podríamos comenzar por reconocer la complejidad en los problemas que enfrentamos. Después, al abordar las vías de solución, entender que la política no es una tragedia griega, y por lo tanto la negociación e implementación eficiente son claves. Sentido de realidad acompañada de pragmatismo y prudencia.
Chile enfrenta problemas serios: un reordenamiento geopolítico mundial, productividad estancada por más de una década, envejecimiento poblacional, adaptación a la crisis climática, un Estado obsoleto, una matriz productiva poco diversificada, y más de 600 mil familias con problemas habitacionales. ¿Cómo se puede trabajar bien si se duerme mal?
Abordar los desafíos mencionados implicará innovar, y por lo mismo, gestionar el riesgo de probar nuevas soluciones. Esa gestión no puede ser temeraria ni adolescente. Sino que debe ser bien planificada, anclada en la evidencia y en el rigor metodológico. Solo así, una política dialogante y con altura de miras habilitará una implementación técnicamente eficaz, con un entramado público privado operando ágil y descentralizadamente.
Para desarrollarnos, necesitamos una coalición de gobierno amplia y una estrategia de país consensuada, donde todas las visiones individuales formen parte de una solución mayor. No será la receta de un solo sector la que nos llevará adelante, sino la capacidad de combinar elementos diversos y transformarlos en algo más elaborado.
Nuestras glorias pasadas en base a libre comercio, minería, salmones, forestales e incluso energía solar, fueron decisiones deliberadas. Nos toca nuevamente discutir y decidir entre adultos.
Ya es hora de crecer.