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Milgrom y Wilson: el Nobel a los economistas como ingenieros

Gabriel Weintraub Profesor Escuela de Negocios, Universidad de Stanford

Por: Gabriel Weintraub | Publicado: Viernes 16 de octubre de 2020 a las 04:00 hrs.
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Gabriel Weintraub

El premio Nobel de Economía otorgado a Paul Milgrom y Bob Wilson, dos gigantes de la microeconomía, era esperado por la comunidad científica por más de una década; este año por fin lo recibieron. La celebración en la Universidad de Stanford, donde ambos son académicos, no se hizo esperar. Milgrom y Wilson no sólo revolucionaron la teoría de subastas y sus aplicaciones, sino que también han formado generaciones de microeconomistas.

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La teoría de subastas es una aplicación de la teoría de juegos. Así, el trabajo de Milgrom y Wilson desarrolla modelos matemáticos/económicos para estudiar “juegos” donde un subastador vende un bien a oferentes que poseen distintas valoraciones e información con respecto a éste. Estos modelos informan qué tipo de reglas son las más favorables para lograr cierto objetivo como, por ejemplo, maximizar el precio de venta. Por sí solos, estos trabajos fueron una contribución fundamental a la microeconomía. Sin embargo, Milgrom y Wilson no pararon ahí y llevaron estos modelos a la práctica en escenarios complejos donde nunca se habían usado antes.

Ellos inventaron un innovador diseño para la primera subasta de espectro para telefonía celular que se realizó en Estados Unidos en 1994. Esta subasta es compleja, en parte, porque se venden múltiples unidades simultáneamente (el espectro para diferentes zonas geográficas). La subasta fue todo un éxito, recaudando miles millones de dólares para el Estado y diseños similares se han replicado en el mundo entero. Este trabajo muestra lo completo de la agenda de Milgrom y Wilson. Bellas teóricas matemáticas toman vida en el mundo real para mejorarlo y tener un impacto práctico tremendo.

La revolución de la teoría y aplicación de subastas también llegó a Chile. Como ejemplo, a fines de los 90 y comienzos de los 2000, un grupo liderado por Rafael Epstein, de la Universidad de Chile, del cual tuve el privilegio de ser parte, diseñó la subasta del programa Junaeb con el que se adjudicaban los contratos de servicios a empresas privadas de comidas para alimentar a más de un millón de niños y niñas al día. Esta subasta, al igual que la de telefonía celular, considera múltiples unidades; cada unidad es un grupo de colegios. Usando ideas similares a las que desarrollaron Milgrom y Wilson en el contexto de telefonía celular, y otras nuevas específicas al contexto Junaeb, la subasta diseñada fue todo un éxito, resultando en ahorros equivalentes a alimentar a 300.000 niños y niñas adicionales con el mismo presupuesto.

Más recientemente, junto a Marcelo Olivares de la Universidad de Chile y otros colegas, hemos desarrollado ideas de la teoría de subastas para mejorar las licitaciones de ChileCompra, que involucran decenas de millones de dólares anuales, resultando también en ahorros importantes para el Estado de Chile. Colegas de la Universidad de Chile están diseñando la licitación de espectro para telefonía celular 5G usando ideas motivadas por los trabajos de Milgrom y Wilson.

Todos estos ejemplos muestran el tremendo impacto del trabajo de los galardonados con el Premio Nobel de Economía 2020. Milgrom y Wilson nos han mostrado cómo la ciencia económica se usa para diseñar mercados reales, de una manera similar a como la física se usa para construir edificios y puentes. Ambos tornan la economía en ingeniería y, con ello, logran mejoras concretas en la asignación de recursos que pueden resultar en ahorros y ganancias de billones de dólares para los gobiernos.

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