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Mauricio Cañas

Cambio de discurso en la FED

Mauricio Cañas Director ejecutivo de Estrategia de BTG Pactual Wealth Management

Por: Mauricio Cañas | Publicado: Jueves 21 de febrero de 2019 a las 04:00 hrs.
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La dinámica de los mercados financieros siempre ha tenido un altísimo número de variables que complejizan su análisis y dificultan la toma de decisiones para quienes participan en ellos. De aquí, a mayor incertidumbre y asimetría de información, mayor puede ser el potencial de pérdidas o ganancias para quienes tengan una lectura equivocada —o acertada— del devenir del ciclo económico, los movimientos en las tasas y el momentum de resultados de las empresas.

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Sin embargo, una variable que en los últimos dos años ha sido de relativa fácil lectura y anticipación es el desarrollo de la política monetaria en Estados Unidos, con una Reserva Federal clara en su discurso y consecuente en su accionar. Si bien los mercados sintieron la presión de una FED contractiva en 2018, para nadie fueron sorpresa la dirección y magnitud de las decisiones de política implementadas, las que estaban ampliamente anunciadas y obedecían a una dinámica de ejecución de un mandato claro: estabilidad de precios y máximo empleo.

Con el cambio de discurso de principios de año, donde el presidente de la FED ancló las expectativas a un menor ritmo en el alzas de tasa, es válido cuestionarse si en el fondo esta es la señal para los mercados de que definitivamente se acabó el ciclo alcista en tasas, o más bien estamos en presencia de una pausa para dar un alivio a los mercados. Este tipo de decisiones ratifican que la FED tiene extraoficialmente un tercer mandato: calmar a los mercados en tiempos de turbulencia, lo que comúnmente se ha denominado como la “put de la FED”.

Si revisamos la evidencia empírica, cuando la FED termina su ciclo contractivo de política monetaria, esto generalmente coincide con el peak del ciclo económico, con inflación alta, pero sin presiones de precios futuras debido a una pérdida evidente en el impulso de crecimiento en la economía. Lamentablemente, esto generalmente también coincide con la peor combinación posible para los activos financieros riesgosos, y en esos momentos la mejor decisión de inversión es permanecer en caja. De ser éste el escenario actual, la recomendación es evidente: bajar riesgo y permanecer fuera de acciones.

La otra alternativa, que estemos en presencia del tercer mandato de la FED, en general ha coincidido con mercados accionarios con buen desempeño, anticipando que la disponibilidad de financiamiento barato compensara un menor crecimiento potencial. Estos son los apetecidos esteroides que estimulan la formación de un rally en los mercados y muchos anhelan que este sea el escenario que enfrentamos actualmente.

¿Mi diagnóstico? Lamentablemente, me inclino más por la primera opción, pero sólo respecto a la decisión de la FED, dado que no veo un escenario catastrófico para los mercados. Las valorizaciones están aterrizadas y una pausa en el mercado luego del buen comienzo de año es necesaria y razonable.

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