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Editorial

Vulnerabilidad del sistema eléctrico

Por: Equipo DF

Publicado: Jueves 27 de febrero de 2025 a las 04:00 hrs.

El masivo y extenso apagón que el martes afectó a más de 8 millones de clientes, de 14 regiones, expuso de golpe la vulnerabilidad del sistema energético de Chile. Evacuaciones de emergencia, colapso en el transporte público, caída de las líneas telefónicas y el corte de los servicio básicos alimentaron una jornada caótica, en un país acostumbrado a las catástrofes. Pero mientras terremotos y aluviones forman parte del inconsciente colectivo del país, el blackout provocó largas horas de desconcierto e incertidumbre y dejó en evidencia serios riesgos para la seguridad nacional y fragilidades para los sectores productivos, derivados de una falla para la que aún no se cuenta con una explicación cabal.

Las palabras del Presidente resultan apresuradas, cuando aún no existe certezas de a quiénes les caben responsabilidades en este incidente. 

Una desconexión en la Línea de Transmisión Eléctrica Nueva Maitencillo-Nueva Pan de Azúcar 2x500 kV, entre Vallenar y Coquimbo, provocó a su vez la caída de la Línea Cardones-Polpaico 2x500 kV, generando a las 15:16 del martes un corte en ambos circuitos, que repercutió en todo el sistema. Y aunque el Gobierno ha anunciado auditorías a las empresas involucradas y eventuales sanciones, mientras en el Congreso se alista una comisión investigadora, subsisten interrogantes respecto de cómo una falsa alarma en solo una línea de transmisión gatilló la activación de un sistema de protección que terminó provocando el mayor corte a nivel nacional, en 15 años.

La reposición del suministro también abre dudas. ISA Interchile, la empresa a cargo de la línea de transmisión donde se produjo la falla ha asegurado que solucionó el problema en 44 minutos -lo que no ha sido desmentido-, por lo que a las 16:00 el sistema habría estado en condiciones de restablecerse. Sin embargo, todo lo que podía fallar, falló. No está claro si el protocolo activado por el Coordinador eléctrico para reanudar el suministro fue óptimo, mientras que las centrales de generación y transmisión no lograron operar adecuadamente y sistemas automáticos no funcionaron.

Lo que se vio fue una enorme debilidad para resolver una emergencia que afectó la vida de las personas y la productividad del país. En este escenario, sigue penando un tema clave: la transmisión eléctrica en Chile depende de una única “carretera” que lleva energía de norte a sur y viceversa, sin alternativas o tecnología que permitan mayores niveles de estabilidad, inercia y capacidad de respuesta ante una emergencia de esta magnitud. El dilema es cómo acelerar el paso en inversiones que tienen décadas de retraso y en el rol que les cabe a los distintos actores. Sin embargo, en un sistema altamente regulado, la principal responsabilidad es del Estado, pues de sus decisiones de gestión no solo dependen los procesos de licitación y la definición de trazados, sino también la generación de condiciones de certidumbre, el impulso de normativas robustas y de una modernización idónea, que ponga frenos a la permisología y acelere procesos.

Más allá de la indignación del Presidente Boric, sus palabras contra las empresas la noche del martes resultaron apresuradas y poco responsables, cuando aún no existe certezas de a quiénes les caben responsabilidades en este incidente, incluyendo las actuaciones del sector público, en el marco de un Gobierno que ha mostrado deficiencias en su gestión operativa.

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