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Columnistas

Desafíos

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 7 de diciembre de 2012 a las 05:00 hrs.

El Fiscal Cliff, el techo de la deuda de Estados Unidos, la economía creciendo a nivel anémico, la crisis Europea, la desaceleración de China y mercados emergentes, Japón de nuevo en problemas, el sobre-endeudamiento global. Sigue el compás de espera y el rumbo todavía es incierto.



A esto, lamentablemente, se ha sumado un nuevo frente en el aspecto geopolítico que sólo lograría complicar aún más el ya sensible escenario, en particular un componente muy importante para tanto crecimiento e inflación: el petróleo.

Una pequeña guía de qué esperar en los próximos meses desde el punto de vista económico. Todo será eventualmente resuelto en forma diferida tanto en Europa como en Estados Unidos, es decir no habrá ninguna medida concreta ni fiscal ni tributaria ni estructural en ningún bloque desarrollado en los próximos doce meses. ¿Por qué? Sencillamente porque los costos políticos y sociales no son negociables en un plazo tan corto y ni políticos ni sociedad están dispuestos a incurrirlos. Sin embargo, en apariencia todo parecerá resuelto vía acuerdos “parche”, o vía compromisos de accionar a futuro.

El inconveniente de aquellas medidas es que, si bien logran calmar el nerviosismo de los mercados en el corto plazo, lo que de facto resultan generando meses después es mucho mayor ansiedad, ya que no logran apuntalar el origen primero del problema: a saber, el crecimiento exponencial del nivel de deuda acompañado del bajo crecimiento.

Los últimos doce meses estuvieron plagados de inyecciones monetarias, compras de bonos, salvatajes de países, etc. Incluso con aquello los resultados de las grandes multinacionales terminaron mostrando su peor aumento desde el año 2009, y el crecimiento global terminó siendo casi nulo. Todo después de haber hipotecado sumas astronómicas de dinero para lograrlo.

En los próximos doce meses: seguiremos viendo, aunque con intervalos, un sinceramiento de los mercados hacia niveles más coincidentes con economías en recesión; segundo, posiblemente mayor fricción social; y, por último, un mucho mayor endeudamiento al ya visto.

Probablemente los mercados emergentes sentirán con mucho más fuerza que en 2012 los coletazos de esta crisis, lo cual forzará a medidas monetarias más agresivas y mayores trabas al comercio internacional.

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