En un contexto de proclamaciones de pre candidatos y discusiones de cómo motivar el voto ahora que es voluntario, cabe preguntarse cómo será la agenda social de un próximo gobierno. Definiciones en torno a este tema nos permiten inferir la posición que tiene cada candidato respecto del rol que debe cumplir el Estado y, por lo tanto, respecto de su posición en otros aspectos.
Desde hace algún tiempo las políticas sociales ya no están enfocadas sólo en cubrir mínimos que buscan garantizar un piso de dignidad a todos los chilenos, lo que por cierto, es muy necesario. Hoy, algunas políticas sociales van más allá, buscando complementar estas políticas premiando el esfuerzo individual de los que quieren y pueden salir de la pobreza por sus propios medios. Ejemplos de esto son el Subsidio al Empleo Joven o el Ingreso Ético Familiar.
Si se quiere seguir avanzando en esta senda, existe la posibilidad de estudiar el perfeccionamiento o la profundización de estos instrumentos para mejorar la empleabilidad de sus beneficiarios. Asimismo, se puede mejorar la mala focalización y elegibilidad de Fonasa y otras reparticiones públicas, las que producen serios incentivos a la informalidad, y en definitiva sólo perpetúan una mayor vulnerabilidad entre quienes ya son muy vulnerables.
Otra alternativa es dar mayor relevancia a programas que se enfocan en la primera infancia, porque esto tiene grandes repercusiones en el futuro de los niños, haciendo que éste no dependa irremediablemente de la cuna. Por ejemplo, se necesita garantizar una educación pre escolar de calidad y evaluar extender el sistema Chile Crece Contigo.
Sin embargo, de poco sirve incentivar el esfuerzo personal para salir de la pobreza si no se cuenta con las herramientas mínimas para lograrlo. Por ejemplo, si el Estado capacita a una persona para mejorar su empleabilidad pero esta persona es discriminada por ser ex convicto, ex drogadicto, muy joven, mujer, indígena u otra, entonces el cambio que se necesita es mucho más estructural. Por esto, para ir todavía más allá, se requiere desarrollar una agenda potente que coordine esfuerzos intersectoriales en materia de oportunidades.
¿Se concentrarán los candidatos en asegurar más mínimos, en fomentar la meritocracia o harán una apuesta por cambios más estructurales? Mi humilde consejo es fijarse muy bien en sus propuestas de política social antes de definir el voto.