UE mirando al sudeste
El general prusiano von Clausewitz afirmó que la guerra es meramente política...
El general prusiano von Clausewitz afirmó que la guerra es meramente política por otros medios. Si hubiese añadido que la política es meramente economía con otros actores, hubiera estado más cerca de la verdad aún.
Grecia es un país con relativa baja productividad, con un Estado derrochador, el que, para peor, mintió en sus cuentas nacionales; pero también políticamente muy útil para la UE debido a su lugar en el mapa. En este caso, la UE tiene dos opciones: lo deja caer o lo apoya.
Yo vislumbro que ocurrirá lo segundo. Y la geopolítica tiene mucho que ver con ello.
Desde 1990, Grecia ha sido un buen aliado para la Unión Europea (UE). Ha implementado los acuerdos de Schengen y ha colaborado en las políticas contra el terrorismo. Es visto como un aliado por los países árabes, tiene buenas relaciones con Israel y el respeto de Irán. Además, ha alcanzado una distensión con Turquía. En el plano militar, Grecia ha participado en las operaciones de la OTAN en Kosovo y Afganistán.
Por otra parte, mayores restricciones económicas en Grecia producirían tres efectos negativos. Extremo nacionalismo (las últimas elecciones fueron una advertencia), faltas de bienes públicos y un descenso en la influencia griega en la región.
¿Es eso lo que quiere la UE? No.
En la situación descrita habría xenofobia, terrorismo y crimen organizado. Dos tercios de los inmigrantes ilegales en la UE pasan por Grecia y el flujo aumentaría debido a la inestabilidad causada por la primavera árabe. Por ello, los efectos de dichos fenómenos se extenderían por Europa. Grecia podría ser suspendida de la zona Schengen, pero sería políticamente un desastre.
Además, la Unión Europea necesita a Turquía, sobre todo con la actual crisis siria. Por ello debe persistir su distensión con Atenas, para bien de la seguridad en el Mar Egeo. Por otra parte, la buena relación entre Grecia y Turquía han permitido disminuir el gasto militar, que es acorde a lo que busca la UE.
Finalmente, los descubrimientos de gas en Chipre e Israel y el posible paso de gasoductos por Grecia han causado un debate entre Atenas y Ankara por sus zonas económicas. Además, se han recibido ofertas para explorar gas en el oeste de Grecia. De ello, la UE reduciría su dependencia del gas ruso.
En resumen, la UE no quiere perder Grecia.
Y no lo hará.