Como necesaria “para la seguridad de Estados Unidos y la del mundo libre”, catalogó a la operación militar contra Irán el Presidente estadounidense, Donald Trump, quien la noche de este miércoles se dirigió a los ciudadanos de su país para comunicarles que la guerra en Medio Oriente seguirá adelante.
“Lo he dicho desde el principio, continuaremos con Furia Épica hasta que nuestros objetivos se consigan por completo”, sentenció el mandatario desde la Casa Blanca, en su segundo discurso a la nación sobre el conflicto bélico desde que comenzó el pasado 28 de febrero. "
Eso sí, en consonancia con lo planteado en varias oportunidades esta semana, señaló: “Gracias al progreso logrado, puedo decir esta noche que estamos en camino de completar todos los objetivos militares de EEUU en breve. Muy pronto”.
Y advirtió: "Vamos a golpearles con extrema dureza durante las próximas dos o tres semanas. Vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen”.
Los inversionistas encontraron poco consuelo en el discurso: en las operaciones de la mañana del jueves los futuros del Brent ganaban un 7,6%, a US$ 108,81 por barril, mientras que los del West Texas Intermediate en Estados Unidos subían un 7,1%, a US$ 107,18 por barril.
El también Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de EEUU aseguró que “jamás en la historia de la guerra un enemigo ha sufrido pérdidas tan claras y devastadoras a gran escala en cuestión de semanas”. Así, procedió a detallar las victorias que ya consiguieron frente a la República Islámica.
Indicó que ya logró asestar un daño estructural a las capacidades estratégicas de Teherán. Destacó al respecto que “los sitios nucleares que destruimos con los bombarderos B-2 han sido golpeados con tal intensidad que tomaría meses siquiera acercarse al polvo nuclear. Y los tenemos bajo vigilancia y control satelital intensivo. Si vemos que hacen algún movimiento -cualquier movimiento- los golpearemos con misiles con gran fuerza nuevamente”.
A lo anterior, Trump sumó que “la marina iraní… está absolutamente destruida”, que su fuerza aérea “ha desaparecido” y que su programa de misiles fue castigado “a niveles nunca antes vistos”, al punto que, según dijo, sus arsenales están “prácticamente agotados”.
También aseguró haber “aniquilado su base industrial de defensa”, que los radares iraníes fueron “aniquilados al 100%” y que, en conjunto, estas acciones han dejado a Irán “devastado tanto militar como económicamente” y “esencialmente ya no representa una amenaza”.
Aunque indicó que el cambio de régimen no era un objetivo, señaló que “ha ocurrido porque todos sus líderes originales están muertos”.
Eso sí, en sus 15 minutos de discurso, no se pronunció sobre cuáles eran los objetivos inconclusos que justifican la permanencia de EEUU en la guerra.
De hecho, en línea con lo ya expresado durante las últimas jornadas, le restó importancia al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Una vez concluidas las hostilidades “se abrirá naturalmente”, aseguró.
Tampoco consignó qué tipo de pacto pretende alcanzar con el régimen teocrático. Eso sí, indicó que “si no hay acuerdo vamos a atacar cada una de sus plantas de generación eléctrica con gran intensidad, probablemente de manera simultánea”.
Continuó asegurando que, si bien no han atacado a su petróleo, es un “objetivo fácil”, añadiendo que “no les daría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir o reconstruirse”.
Reiteró su apuesta de que el conflicto permanecerá activo al menos "unas dos o tres semanas más", muy por debajo del tiempo que han durado otras operaciones, citando a la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Vietnam, la guerra en Irak bajo el Gobierno de George W. Bush.
Llamado a los aliados
En medio de sus palabras, Trump también se dirigió a otros países de la región y cercanos a Washington. “Quiero agradecer a nuestros aliados en Medio Oriente: Israel, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin. Han sido extraordinarios y no permitiremos que resulten perjudicados o fracasen de ninguna manera”, sostuvo.
También se dirigió a los "países del mundo" que lidian con la crisis energética mundial provocada por la guerra y los increpó a "romper el control que la república islámica ejerce sobre el estrecho de Ormuz".
Incluso dijo a sus aliados -apuntando de nuevo a Europa y, específicamente al Reino Unido- que "deberían tomar la iniciativa en la protección del petróleo del que dependen con tanta desesperación".
“A esos países que no pueden conseguir combustible -muchos de los cuales se negaron a participar en la decapitación de Irán- les hago una sugerencia: primero, compren petróleo a los Estados Unidos de América. Tenemos de sobra. Tenemos muchísimo”, dijo. “Y segundo… vayan al estrecho y tómenlo, protéjanlo, úsenlo para ustedes mismos”.
Respecto de su capacidad petrolera, apuntó a su recién recuperada amistad con Venezuela -una de las potencias de crudo a nivel global, con una de las mayores reservas de petróleo-, tras la operación militar que derrocó a Nicolás Maduro el 3 de enero.
Carta de Irán
Previo a la alocución de Trump, el Presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, publicó una carta dirigida a los estadounidenses, donde aseguraba que “continuar por el camino de la confrontación es más costoso e inútil que nunca”, añadiendo que “la elección entre la confrontación y el diálogo (...) dará forma al futuro de las generaciones venideras”.
En la misiva publicada en X, recordó que “Irán impulsó negociaciones, alcanzó un acuerdo y cumplió todos sus compromisos. La decisión de retirarse de ese acuerdo, escalar hacia la confrontación y lanzar dos actos de agresión en medio de negociaciones fueron decisiones destructivas tomadas por el Gobierno de EEUU, decisiones que sirvieron a las ilusiones de un agresor extranjero”, aludiendo a Israel.
En ese marco, planteó algunas interrogantes: “¿Exactamente qué intereses del pueblo estadounidense están siendo realmente servidos por esta guerra? ¿Existía alguna amenaza objetiva por parte de Irán que justificara tal comportamiento?”.
Aunque Pezeshkian recalcó que “el pueblo iraní no alberga enemistad hacia otras naciones, incluidos los pueblos de EEUU” y que presentar a su país “como una amenaza no es coherente ni con la realidad histórica ni con los hechos observables en el presente”, destacó que “Irán ha sobrevivido a muchos agresores. Todo lo que queda de ellos son nombres manchados en la historia, mientras Irán perdura”.