Una empresa petrolera brasileña está ampliando sus operaciones en Venezuela en medio del alivio de sanciones impulsará la industria del país, golpeada durante años.
Lo anterior, refleja el interés regional por participar en la reactivación liderada por Estados Unidos.
Alvorada Heavy Industries, respaldada por Galapagos Capital -firma de inversión creada por un exsocio de Banco BTG Pactual- está aumentando la producción en tres bloques en el extremo noreste de la extensa faja petrolífera del Orinoco y negocia asumir nuevas áreas, señaló el presidente del directorio, Paulo Buzanelli, en una entrevista. La empresa también evalúa servicios petroleros, logística y procesamiento, añadió.
“Estamos entrando en una nueva fase”, señaló Buzanelli por teléfono desde Caracas, la capital venezolana, donde se encontraba de viaje de negocios. “Estamos en una expansión estructurada a mayor escala”, agregó.
Alvorada, fundada en 2023, forma parte de un grupo de compañías petroleras brasileñas que se posicionan para crecer en Venezuela tras la captura del mandatario Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero y el posterior alivio de sanciones, que abrió el sector a mayor participación privada.
Las vastas reservas de petróleo y gas de Venezuela ofrecen oportunidades potenciales para empresas independientes de Brasil que han tenido dificultades para expandirse en su país luego de que la estatal Petrobras limitara la venta de activos bajo la administración del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Alvorada produce alrededor de 4.000 barriles diarios en sus tres bloques en Venezuela y planea alcanzar los 20.000 barriles diarios en dos años, indicó. A diferencia del crudo extrapesado típico del Orinoco, este petróleo es de calidad media, lo que permite utilizarlo para diluir mezclas más pesadas y facilitar su transporte por oleoductos, explicó Buzanelli.
Otro proyecto en Venezuela que evalúa Alvorada podría elevar su producción total a 30.000 barriles diarios en pocos meses, agregó. La empresa mantiene conversaciones con otros inversionistas internacionales además de Galapagos, que administra unos US$ 7.600 millones en activos y fue fundada en 2019 por Carlos Fonseca, exjefe de capital privado de BTG.
Aunque años de abandono y mala gestión limitan el potencial inmediato de la producción petrolera venezolana, la recuperación del sector ha cobrado mayor relevancia en medio del alza de los precios internacionales del crudo impulsada por la guerra en Irán y la presión sobre la oferta global.
La producción de crudo de Venezuela aumentó 10% en febrero, superando un millón de barriles diarios, y más de 120 empresas energéticas extranjeras están interesadas en invertir, según el Ministerio de Información.
Buzanelli apostaba por una recuperación venezolana cuando Alvorada adquirió los contratos de producción hace tres años.
“Entendimos que podía haber una apertura similar a lo que ocurrió tras la caída de la Unión Soviética”, afirmó. “Lo que vemos hoy es la materialización de esa tesis”.