El impredecible devenir de la guerra comercial de Trump ha llevado a la OCDE y la FED a realizar sustanciales correcciones a las proyecciones para el presente y próximo año, tanto de reducción de expectativas de crecimiento como de persistencia o aumento de las presiones inflacionarias. Ello ha alterado los mercados financieros y los corredores para las tasas de política monetaria.
En dicho contexto, el IPoM de marzo considera para Chile una leve alza en el crecimiento, situándolo ahora en 2,25% gracias a un mejor desempeño esperado de las exportaciones, que a su vez fueron uno de los principales motores de la expansión del año pasado.
“Las estimaciones del Banco Central sugieren que la exposición chilena a la guerra comercial es acotada y que el valor de las exportaciones que podrían estar expuestas a alguna sanción equivalente a algo menos del 2% del total”.
Todo esto, en un contexto en donde, aunque no se establezca ningún arancel especial a productos chilenos, sí nos veremos afectados por el menor crecimiento mundial. De hecho, basta recordar que, en la guerra comercial anterior, entre 2018 y 2019, el precio del cobre cayó en cerca de 50 centavos por libra, lo que hasta el momento no ha ocurrido y que por el contrario ha superado los US$ 5 por libra.
En esta materia, el IPoM entrega más información, ya que un efecto indirecto es, por ejemplo, el caso de las exportaciones de cobre a México como insumo para un bien que México finalmente envía a Estados Unidos.
Pues bien, las estimaciones del Banco Central, en base a las matrices de insumo-producto globales de la OCDE, sugieren que la exposición chilena a través de su inserción en las cadenas globales de valor es acotada y que, considerando las medidas vigentes, el valor total de las exportaciones que podrían estar expuestas a alguna de esas sanciones asciende a US$ 1.600 millones, equivalente a algo menos del 2% de las exportaciones totales.
En el contexto nacional, en cuanto a la situación fiscal, que en la actualidad es el desequilibrio macroeconómico más preocupante de la economía chilena, el IPoM es lacónico, pero da cuenta del sustancial incumplimiento de la meta 2024, donde el déficit fiscal efectivo y estructural fue de 2,9% y 3,2% en 2024, respectivamente, por encima de las estimaciones previas del Ministerio de Hacienda.
Así, para 2025, el IPoM considera el aumento del gasto fiscal contemplado en la Ley de Presupuestos, incluyendo el recorte de gastos señalado en el Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2024. No considera, evidentemente, el recorte adicional de gasto por US$ 1.500 millones recomendado por el Consejo Fiscal Autónomo, lo que implicará un nuevo incumplimiento del compromiso fiscal para el presente año.
De esta manera, el informe del instituto emisor ayuda a precisar las perspectivas para un año con sustanciales incertidumbres, la mayor parte externas, y de manera mas lacónica el principal problema que tenemos en la actualidad, en donde el desequilibrio fiscal es de tal magnitud que no solo implica un nuevo incumplimiento, sino también altera la trayectoria que deberá planificar la siguiente administración.