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Jorge Sahd

El costo de la irrelevancia internacional

JORGE SAHD K. Director Centro de Estudios Internacionales UC

Por: Jorge Sahd

Publicado: Miércoles 26 de febrero de 2025 a las 04:00 hrs.

Jorge Sahd

Jorge Sahd

Dos hechos golpearon el tablero esta semana. La aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU, después de tres años, de una resolución para poner término a la guerra en Ucrania; y el llamado del próximo Canciller alemán Friedrich Merz de fortalecer Europa para lograr una verdadera independencia de Estados Unidos.

Ambos hechos con un denominador común: Donald Trump. Un presidente transaccional, que no distingue entre aliados y enemigos, que no les da importancia a las relaciones, sino al resultado y que practica a la perfección “el fin justifica los medios” de Maquiavelo. Un líder, con más o menos show, que logra resultados ante un sistema internacional ineficaz.

“El trumpismo es un llamado de atención a un sistema internacional cada vez menos efectivo y que al no ofrecer resultados, se va tornando irrelevante para la opinión pública.

En su primer mes, Trump ha copado la agenda entre amenazas y acciones concretas, pero dando la sensación que produce resultados y ofrece salidas, por muy disruptivas que sean, ante la incapacidad del orden internacional tradicional. Da igual si supone saltarse principios básicos como la soberanía de los países, el respeto a los tratados o aquellas alianzas que han forjada la seguridad internacional. Lo importante es avanzar y mostrar resultados que muestren la fuerza de Estados Unidos. Mientras el America is back de Biden supuso volver a las alianzas históricas y espacios multilaterales, pero con escasa efectividad; el America first de Trump desprecia las alianzas, presiona económicamente y pone nervioso a los mercados, pero muestra efectividad.

La efectividad de Trump se opone a la pérdida de relevancia del sistema internacional, fundamental para el orden global pos-guerra, pero ineficaz frente a los conflictos bélicos actuales y con organismos internacionales que parecen más bien espectadores, como la ONU frente a las guerras, la OMC ante los conflictos comerciales o la propia OTAN, revitalizada en la primera etapa de la guerra en Ucrania, pero presa de duras críticas en el pasado, incluso calificada de obsoleta por Trump 1.0 o de “muerte cerebral” por el propio Macron.

El unilateralismo de Trump no es sino esa creencia de que las potencias pueden por sí solas resolver los conflictos globales, por muy complejos que sean, y que el sistema internacional es parte del problema y no de la solución. De ahí que el derecho internacional, el multilateralismo y las alianzas estables y duraderas son expresiones del pasado y no del futuro. La era de los intereses, completamente aislados de los principios, dan paso a alianzas flexibles, ad-hoc a situaciones específicas y sorpresivas, como el alineamiento de EEUU, Rusia y China en la “cuestión Ucrania”.

Esta apuesta unilateral de Trump, que deslumbra a algunos y muestra efectividad de corto plazo, envuelve riesgos. Los países pequeños y medianos, como Chile, quedan a merced de la “ley del más fuerte”, perdiendo ese espacio de estabilidad que da el orden basado en reglas y los arreglos multilaterales. También es un riesgo para Estados Unidos, de ir quedando solo ante la desafección que genera un país impredecible y que conduce su política exterior amenazando con un garrote.

El trumpismo es un llamado de atención a un sistema internacional cada vez menos efectivo y que al no ofrecer resultados, se va tornando irrelevante para la opinión pública. Un atajo frente a la falta de respuestas del establishment internacional, atractivo y deslumbrante a primeras, pero altamente riesgoso para el futuro del orden global.

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