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Sergio Lehmann

Pocas obviedades para la política monetaria

Sergio Lehmann Economista Jefe de BCI Estudios

Por: Sergio Lehmann | Publicado: Jueves 13 de diciembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Hace algunos días, el Banco Central publicó una nueva edición de su Informe de Política Monetaria, que recoge su visión macroeconómica y sirve de guía de para que el mercado anticipe los próximos movimientos de la tasa de polìtica. Siguiendo lo que ha sido la lógica de la FED en EEUU, así como también en otros países desarrollados, el Banco Central ha señalado que seguirá un proceso gradual y cauteloso de alza de tasas, entendiendo que la economía crece sobre su potencial y no existen mayores holguras de capacidad. Esta estrategia de normalización ha sido exitosa en los países en que ha sido implementada, al sostener un buen crecimiento económico con bajas presiones inflacionarias, lo que refuerza el diseño para el retiro del estímulo monetario en Chile.

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¿Qué podría llevar a desvíos respecto de lo que hoy está viendo el Banco Central? El informe guía para la polìtca monetaria ha planteado que se continúa delineando que hacia la primera mitad del 2020 se alcance una tasa en torno a 4,25%. Sin embargo, varios factores podrían implicar variaciones. Además de la incertidumbre a nivel global, marcada por la tensión comercial entre EEUU y China y las preocupaciones en torno a la Zona Euro, destaca que la FED ha deslizado que la tasa de polìtica neutral norteamericana —esto es, la que no provee ni resta estímulo al crecimiento— sería más baja de lo previsto. Esto llevaría a que hubiera en lo próximo menos incrementos en las tasas de interés. Eso tendría efectos sobre la tasa de equilibrio en Chile, que por razones de arbitraje sería algo más baja de lo que se ha estimado.

El fundamento detrás de tasas de interés menores de lo anticipado descansa en que la inflación no aparece con la fuerza que se temía, a pesar de las buenas cifras de crecimiento. Existen distintas hipótesis que se han planteado en EEUU para explicar este fenómeno, algo que también, aunque en menor magnitud, se aplica a nuestra economía.

En primer lugar, aparecen las ganancias de eficiencia, producto de los cambios tecnológicos y el rol de los canales digitales. Todo indica que esto no está siendo bien capturado por las estadísticas de actividad, apuntando a un producto económico potencial algo más alto de lo que se ha estimado. Al mismo tiempo, la globalización y la mayor competencia que generan los nuevos canales de compra, acotan las presiones inflacionarias. Por último, se han visto aumentos moderados en salarios. En el mundo desarollado, como respuesta a las nuevas tecnologías y la robotización, mientras que en Chile, primordialmente derivado del rol de los migrantes en el mercado del trabajo, tal como el Banco Central lo ha planteado.

En los últimos diez años el mundo ha visto tasas de interés extremadamente bajas, como nunca antes en la historia. Se recogen ya algunos cambios en el escenario, producto de una economía global que ha ganado dinamismo. Sin embargo, las señales apuntan a que como respuesta a una nueva economía, con mayores dudas en torno a la productividad, y en donde las tecnologías digitales y la robotización juegan un rol clave, las tasas de interés se sostendrán bajo lo observado en el pasado.

Los bancos centrales en el mundo desarrollado han ido asimilando esta realidad, reconociendo menos certezas sobre la relación entre tasas de interés y holguras de capacidad. Ello irá teniendo también impactos sobre las decisiones del Banco Central de Chile y definirá en buena medida el ritmo que tome la normalización monetaria en nuestro país.

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