Los $ 1.000 ya se ven mucho más cerca para el dólar al final de esta semana. El tipo de cambio no logró tomarse un respiro, aun con las decepcionantes nóminas no agrícolas de septiembre en Estados Unidos, pues temas que respaldan a las tasas largas en dólares siguen estando vigentes.
La paridad dólar-peso empezó cayendo hasta los $ 980 tras los datos de empleo, pero al mediodía ya no quedaba nada de ese movimiento. De hecho, la paridad subió $ 3,6 hasta los $ 990,6 al cierre de este viernes, un máximo desde el 8 de abril de 2025.
Han sido cinco jornadas consecutivas al alza, las que en conjunto sumaron $ 27,6 al tipo de cambio y representan su mayor avance semanal desde marzo. Además, el dólar ha subido por ocho semanas consecutivas en el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg, su racha más larga desde febrero de 2024.
Las tasas soberanas de EEUU revirtieron sus caídas iniciales y subieron a lo largo de la curva, alza que fue de 3,8 puntos base en el tramo clave de 10 años plazo. Mientras, el dollar index -que compara al dólar con otras "monedas duras"- retrocedía 0,2%, y los precios del cobre subieron de forma modesta.
Un impulso limitado
Fue un reporte claramente más débil. Hubo una creación de solo 29 mil nóminas en el noveno mes, muchas menos que las 90 mil esperadas, y además con una revisión neta que sustrajo 60 mil en el período agosto-julio. Por su parte, la tasa de desempleo subió una décima a 4,2%, en lugar de mantenerse estable, y los salarios promedio crecieron más lento de lo previsto.
El informe contradice la lectura de que el mercado laboral se encuentra en buena forma, como lo expresó el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, y "abre la puerta a que el mercado empiece a cuestionar cuántas alzas adicionales son sostenibles si el empleo continúa deteriorándose", escribió el CEO de Greyhound Trading, Renato Campos.
Sin embargo, un dato de empleo más débil "no revierte ese reacomodo estructural de tasas largas que seguirá sosteniendo al dólar más allá de cualquier sorpresa puntual", advirtió el ejecutivo, y explicó que "el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años en 5% responde a una revalorización de largo plazo ligada a los déficits fiscales y a la competencia de capital por la inversión en inteligencia artificial, no a la coyuntura laboral de un mes".
También recordó que el Imacec cayó 1% interanual en la lectura de agosto, publicada este jueves, y por ende no habría señales de que la economía local vaya a ofrecer un soporte al peso chileno en el corto plazo. De hecho, el peso fue la segunda divisa emergente más debilitada del día.
Lo que no cambió en el curso de este viernes fue la nueva previsión respecto de los próximos movimientos de la Fed, con los mercados monetarios descontando solo 20% de probabilidad de que el banco central anuncie una nueva subida de tasas a fin de mes, cifra que este jueves se acercaba a 30%.
La idea de un ajuste tan pronto como en esta próxima reunión ya había estado perdiendo terreno durante la semana, tras datos de inflación más débiles de lo esperado y comentarios de funcionarios del banco central con un tono más dovish (flexible).
Mientras tanto, el petróleo Brent se estabilizaba en US$ 102,3 por barril y el diésel ULSD retrocedía 2,8% a US$ 4,51 el galón, tras confirmarse que los países del G7 liberarán hasta 100 millones de barriles de diésel y crudo.
Esto ocurre en momentos en que los altos precios del diésel han estado ocupando un lugar más central en las preocupaciones del mercado, mientras los flujos de petróleo crudo de Medio Oriente ya se encuentran en niveles previos a la guerra entre EEUU e Irán, que estalló a fines de febrero.