El dólar se fue a pique este martes, ya que los agentes del mercado se han estado sientiendo cada vez más optimistas por las señales de diplomacia que han surgido desde Medio Oriente.
La divisa cayó $ 13,2 hasta los $ 911,8 al cierre de la sesión, y con ello quedó en mínimos de seis semanas, al perder el nivel que había estado actuando como un piso durante julio, según el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg.
El peso chileno fue la divisa emergente con mejor desempeño del día, algo que no ha sido raro de ver cuando existe alivio sobre la actual crisis geopolítica, por la exposición de Chile a las importaciones energéticas.
El tipo de cambio "está bien decidido por ahora, y hay que esperar una confirmación, pero por ahora el flujo spot en el mercado está funcionando para ese lado. Seguimos con una mirada bajista, y creemos que debería llegar hasta el nivel de $ 900", dijo a DF el gerente de Trading en Fynsa, Gustavo Gallardo.
Dependiendo de evolución de las variables externas, el ejecutivo no descarta que la fuerte posición de agentes extranjeros contra el peso chileno en el mercado derivado se revierta rápidamente.
La paridad dólar-peso venía de partir la semana con una fuerte caída, en parte validada por un Imacec sobre lo esperado y que rompió con una seguidilla de cinco meses de contracción de la actividad económica.
Buscan la paz
El petróleo Brent se replegaba 5,2% a US$ 79,4 por barril, ya que los traders están viendo más probable una reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. Con ello, las principales tasas de interés soberanas siguieron a la baja, y la bolsa de Estados Unidos retomó los máximos históricos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, dijo a CNBC esta mañana que "estamos en conversación con los iraníes", y que "hay una posibilidad de que tengamos un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho y movernos hacia una posición más normalizada en este conflicto".
La analista de mercados de City Index, Razan Hilal, señaló que "el optimismo se ha visto reforzado después de que Qatar indicara que se está ultimando un nuevo borrador de acuerdo", y destacó que "pese a las continuas fluctuaciones de titulares sobre las negociaciones entre EEUU e Irán y las persistentes expectativas de un alza de tasas de la Reserva Federal en septiembre, el ánimo del mercado sigue inclinándose hacia el apetito por el riesgo".
Un indicador del dólar global se estabilizó, mientras que los precios del cobre subieron con particular fuerza: el futuro transado en Londres avanzó 1,3% hasta los US$ 6,38 por libra, su cierre más alto desde el 13 de mayo.
"Al existir señales de paz, se disminuye la incertidumbre, baja el precio del petróleo, y puede subir la producción, lo que aumenta la demanda, y, por ende, el precio del cobre. También hay otro factor, que fue la baja de los inventarios internacionales. Esto hace que se proyecte un aumento en la demanda del corto plazo, lo que también eleva el precio", explicó el socio líder de Advisory de BDO, Emilio Venegas.
Algo más de presión bajista empezó a sufrir el dólar tras conocerse que las ofertas de empleo estadounidenses arrojaron 7,36 millones en la lectura de junio, por debajo de la estimación de consenso de 7,45 millones.
Las cifras, en todo caso, no dejan de mostrar una resiliencia del mercado laboral, y llegan después de que el índice ISM manufacturero de julio sorprendiera al alza este lunes, apuntalado por el subíndice de empleo. Mañana miércoles se publicará el índice ISM de servicios, y el viernes vendrá el reporte oficial de nóminas no agrícolas del pasado mes.