Un crecimiento mayor al esperado por el mercado registró el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) en junio. Según informó el Banco Central, el alza alcanzó a 2,4% frente al mismo mes de 2025.
La sorpresiva cifra fue celebrada no solo porque dejó atrás la racha de cinco meses consecutivos de caídas, sino porque también implicó esquivar la temida recesión técnica, al avanzar 0,1% anual en el segundo trimestre.
Junto con destacar la “buena noticia”, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, recordó que “está en línea con lo que había señalado hace unos 15 o 21 días, de que junio ya era un mes que marcaba un cambio de tendencia; y esto significa que la economía está volviendo a crecer”.
Sin embargo, precisó que “no nos interesa y nunca nos va a interesar un dato puntual, sino el crecimiento de largo plazo. Y para eso, la novedad más relevante sigue siendo lo que vamos a terminar de aprobar esta semana con la ley de reconstrucción”.
Así, dijo que la segunda parte del año sería muy dinámica. “Estoy temprano para adelantar un cambio en cualquier dirección de nuestra expectativa y, como ustedes bien saben, en el Informe de Finanzas Públicas hablamos de un crecimiento de 1,8% y todavía nos mantenemos en eso”, señaló.

Más dinamismo, pero...
El entusiasmo de Quiroz contrastó con la cautela del mercado, donde persiste la idea de que la economía chilena se expandirá solo en torno a 1,5% durante este año.
Para el economista de Itaú, Vittorio Peretti, el impulso durante la segunda mitad de este ejercicio se dará a medida que se diluyan varios de los shocks transitorios y sectoriales que afectaron el desempeño de la actividad durante el primer semestre.
“Sin embargo, la recuperación seguirá siendo heterogénea entre sectores y no estará exenta de riesgos, tanto internos como externos. En particular, persiste la incertidumbre asociada al escenario internacional y a posibles disrupciones ligadas a fenómenos climáticos que podrían afectar algunas actividades vinculadas a recursos naturales”, advirtió.
En este contexto, mantuvo su visión de un crecimiento de 1,3% para el año, que se aceleraría a 2,8% en 2027.
La investigadora del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales (UDP), Valentina Apablaza, anticipó una expansión de 2,9% para este semestre, lo que se traduciría en un 1,3% para 2026 y un ritmo más cercano a 3% el ejercicio venidero.BICE Inversiones también prevé un incremento de 1,3%, aunque precisó que la recuperación de la actividad seguirá dependiendo de una mayor tracción de la inversión.
Más abajo, la economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, consideró que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 2,5% entre julio y diciembre, lo que sería una clara aceleración respecto de los seis meses iniciales, favorecida por la inversión.
A su juicio, el buen ritmo de junio se sostendría y ampliaría, en un marco donde la economía rebotará a la reconstrucción tras el temporal.
En este escenario, el PIB solo mejoraría 1,1% en todo 2026.
La misma proyección contempla Credicorp, entidad que destacó que hacia adelante habrá bases de comparación más favorables, al igual que mejores perspectivas de inversión y un consumo.
Frente a esto, añadieron que el debilitamiento del mercado laboral, una inflación más alta y el deterioro de la confianza de los consumidores representan riesgos a la baja, junto con los desafíos adicionales que podrían surgir desde El Niño.
“En ausencia de una recuperación significativa de la actividad durante el segundo semestre, el crecimiento del PIB de 2026 probablemente se mantendrá cercano al 1%”, indicó el economista jefe para Chile de Credicorp Capital, Samuel Carrasco.
En una línea similar, Scotiabank ratificó su visión de “que incluso alcanzar un crecimiento de 1% este año parece desafiante y requiere un dinamismo mayor al promedio en los próximos meses”.
Efecto temporales
Las expectativas para el crecimiento del séptimo mes del año son variadas y van desde una variación nula hasta un alza de 2% anual.
Robledo prevé un crecimiento de 0% para julio, asumiendo que el sistema frontal que ha golpeado a varias regiones desde mediados del mes recortaría cerca de 0,5 puntos porcentuales (pp.) el crecimiento anual, con efectos negativos en la minería y los servicios.
Desde Itaú proyectaron que la expansión sería de entre 0,5% y 1,0% anual. “En nuestra evaluación, las interrupciones en algunas actividades productivas y de servicios tendrán un impacto negativo, aunque acotado y de carácter temporal”, dijo acerca de los efectos esperados del temporal.
Entre quienes estimaron que habrá un alza en la actividad de 2,0% anual están el OCEC UDP y BICE Inversiones.
“De momento, esperamos un impacto acotado en el mes de julio relacionado con el sistema frontal, pero cuyos efectos negativos se manifestarían principalmente a nivel de producción agropecuaria y de los servicios, debido, por ejemplo, a la cancelación de clases y diversas actividades productivas en las zonas más afectadas. En contraste, esperamos que se repita el impulso positivo de la minería”, explicó Apablaza.
La economista de BICE Inversiones, Marcela Calisto, también cree que habrá una rebaja de 0,5 pp. por el efecto en el comercio y los servicios, aunque todavía es difícil cuantificarla con precisión.
¿Cómo va el ritmo de la actividad en otros países?
El desempeño de la economía chilena coincidió con cifras variadas a nivel internacional. Mientras el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos se desaceleró en el segundo trimestre a 1,5%, desde el 2,1% de los tres primeros meses del año debido a un menor impulso de las exportaciones e inversión, sumado al fuerte aumento de las importaciones, el crecimiento de México se recuperó después de haber sufrido una contracción de 0,6% en el primer trimestre. El país latinoamericano registró una expansión de 1,5%, acumulando un incremento anual de 2,1% a junio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este comportamiento corresponde al avance más rápido que ha tenido el PIB azteca desde el último trimestre de 2020, cuando subió 4,3%.
Por otra parte, en el segundo trimestre de este año, la eurozona exhibió un crecimiento de 0,4% respecto del período precedente, de acuerdo con cifras de Eurostat, lo que se tradujo en un aumento de 1% del PIB comparado con el mismo lapso de 2025.