A días de que finalice el plazo para que el Gobierno presente indicaciones al proyecto de sala cuna universal que se tramita en el Senado, el debate sobre cómo financiar y ampliar este beneficio volvió a sumar propuestas desde el mundo académico y de políticas públicas.
La economista y académica de la Universidad San Sebastián, Michèle Labbé, planteó un modelo alternativo que apunta a universalizar gradualmente el acceso a sala cuna mediante una subvención estatal por niño, eliminando el actual requisito que obliga a las empresas con 20 o más trabajadoras a financiar el beneficio.
La propuesta aparece justo cuando crece la expectativa por los cambios que ingresará el Ejecutivo al proyecto, luego de que el Presidente José Antonio Kast ratificara la presentación de indicaciones el 15 de junio para avanzar hacia un sistema de cobertura universal.
El planteamiento de la economista apunta en primer lugar a dar término al mínimo requerido de 20 trabajadoras para otorgar el beneficio de sala cuna, reconociendo el derecho a sala cuna de todos los hijos menores de 2 años de trabajadores, eliminando la discriminación en contra de la contratación de mujeres y las diferencias salariales que se generan del costo adicional de financiar la sala cuna de los hijos menores de 2 años.
La fórmula
La iniciativa propone entregar el beneficio a través de una subvención que pueda ser utilizada en establecimientos públicos o privados, e incluso complementada con aportes de los propios padres.
"Se propone entregar el beneficio de sala cuna de todos los hijos menores de 2 años de trabajadores formales, a través de una subvención, que puede ser utilizada en cualquier establecimiento de sala cuna, público o privado", señala el documento.

Michèle Labbé, economista y académica de la Universidad San Sebastián. Foto: Rodolfo Jara
La propuesta considera una implementación gradual. Durante el primer año, el beneficio se entregaría exclusivamente a los hijos menores de dos años de mujeres que trabajen en micro y pequeñas empresas, es decir, aquellas con menos de 50 trabajadores.
Posteriormente, la cobertura se ampliaría de forma progresiva a empresas de mayor tamaño hasta alcanzar la totalidad de los trabajadores formales. En una etapa posterior, dice la propuesta, la apuesta es extender el beneficio a niños de tres y cuatro años, para finalmente transformarse en un beneficio universal asociado al niño y no a la situación laboral de sus padres.
De acuerdo con el texto, el nuevo esquema "soluciona el problema de las mujeres trabajadoras con niños menores de 2 años, y abre la opción de sala cuna hasta los cuatro años, cuando empiezan el jardín, evitando que los trabajos y/o carreras de las mujeres se vean truncados".
El diagnóstico se sustenta en las brechas laborales existentes. Mientras la tasa de ocupación femenina en Chile alcanza 47,9%, el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llega a 72%.
Además, la propuesta establece que la velocidad a la que se expandirá el beneficio puede ser definida y acotada a que el incremento en los costos no supere más de un porcentaje -por ejemplo de 5% o 10%- del incremento en los ingresos fiscales por concepto de crecimiento económico, y por lo tanto, la velocidad a la que se progresa en la cobertura del beneficio dependerá de la capacidad de crecimiento de la economía.
Libertad de elección y copago
Otro de los ejes de la propuesta es entregar libertad de elección a las familias respecto del establecimiento al que asistirán sus hijos.
El modelo toma elementos del antiguo sistema de subvenciones escolares y permitiría que los recursos estatales financien tanto salas cuna públicas como privadas.
Asimismo, contempla la posibilidad de que los padres complementen el aporte estatal si desean acceder a establecimientos de mayor valor. "Permite la libertad de elección, esto es, permitir que los padres elijan libremente la sala cuna a la que lleven a sus hijos", sostiene el documento.
Las empresas que actualmente cuentan con salas cuna propias también podrían incorporarse al esquema, recibiendo las subvenciones correspondientes por los hijos de sus trabajadoras.
Costos y financiamiento
Con relación a los costos, el documento expone que el primer año de funcionamiento este puede alcanzar los US$ 182 millones.
Con la expansión gradual hacia todas las empresas, el costo máximo estimado llegaría a US$ 721 millones para cubrir a todos los hijos menores de dos años de trabajadoras formales. La cifra podría aumentar hasta US$ 1.082 millones si la participación laboral femenina en Chile convergiera hacia los niveles promedio de la OCDE.
"El esquema pone un rango, lo que se paga en subvenciones escolares, que de acuerdo a lo que se ha citado en la tramitación de la Ley no es suficiente y lo que se gasta hoy en gratuidad universitaria que son aprox $ 4,1 millones al año promedio por alumno. A mi juicio, eso se acerca más al costo por niño en sala cuna", dijo Labbé.
Sin embargo, el texto agrega que el financiamiento de la sala cuna -en régimen- se realizaría “con ingresos generales de la nación, tal como las subvenciones escolares o la gratuidad universitaria, sin embargo, en forma transitoria se podrá financiar utilizando los recursos del fondo social del seguro de cesantía que hoy acumula más de US$ 4.000 millones”.