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BCI
Chile ante el shock de Medio Oriente: Resiliencia en transición
Francisca Pérez, Economista Principal de Bci
El panorama económico global ha dado un giro tras la intensificación del conflicto en Medio Oriente. Lo que inicialmente se percibía como una tensión focalizada, ha derivado en una disrupción logística crítica con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, reduciendo el flujo de buques diario de 93 a solo 4. Para Chile, una economía tomadora de precios y altamente dependiente de la energía importada, este escenario actúa como un "impuesto externo" que nos obliga a recalibrar las expectativas para 2026.
Si bien durante 2025 finalmente la economía creció 2,5%, impulsado principalmente por la demanda interna e inversión, hemos debido hacer un ajuste necesario a las expectativas de este año, debido a la agudización de las tensiones en Medio Oriente y a un comienzo de año con un dinamismo más débil de lo esperado, a lo que se suma un ajuste fiscal, que, si bien es muy necesario, no es inocuo a la dinámica del crecimiento. Así hemos corregido a la baja nuestra proyección de crecimiento del PIB para este año, desde un 2,4% previo a un 2,1%.
Por otro lado, el encarecimiento de los insumos energéticos (petróleo WTI sobre los US$ 90) erosiona los términos de intercambio, aumenta las perspectivas de inflación y comprime el ingreso disponible. Esto ha llevado a una álgida discusión respecto al funcionamiento del MEPCO y los recursos que utiliza en momentos de extrema estrechez fiscal. Hay que tener en cuenta, que cualquier cambio en su funcionamiento, como adelantar todas las alzas estimadas que suman cerca de $300, puede tener efectos indeseados sobre la actividad, que aún muestra sectores económicos muy rezagados, e inflación, que solo hace unos meses volvimos a la meta.
Así, la convergencia inflacionaria, que anotó un exitoso 2,4% anual en febrero, enfrenta hoy importantes presiones de oferta. Estimamos que, de persistir el conflicto hasta mediados de año, el impacto directo en las gasolinas y sus efectos de segunda vuelta podrían elevar el IPC en 0,5 puntos porcentuales adicionales a nuestro escenario base, pasando desde un 2,7% a un 3,2%, asumiendo que el choque será transitorio pero con una transmisión de costos latente.
A pesar de la volatilidad del tipo de cambio, que ha escalado sobre los $910 /USD por la búsqueda de activos refugio, el Banco Central haría una pausa prolongada, para luego continuar con la normalización monetaria, ante lo cual prevemos que llevarían la TPM al 4,25% a fines de año.
En suma, aunque el rally de minerales críticos impulsado por la IA y la transición energética ofrece un soporte estructural para 2027-2028, el corto plazo exige cautela y una gestión fiscal estricta para navegar la incertidumbre geopolítica.
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