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Columnistas

Efectos de las municipales para las presidenciales: ¿cooperación o confrontación?

Por: Equipo DF

Publicado: Miércoles 31 de octubre de 2012 a las 05:00 hrs.

Producto de las elecciones del domingo se ha develado la tradicional tensión que existe al interior de los sistemas sociales, como los conglomerados políticos, de colaborar o competir. Mientras en la Alianza se agudizan las recriminaciones y existen dudas de cómo plantearse frente al futuro, especialmente en relación con las pre candidaturas presidenciales, en la otra vereda la Concertación pregona que su triunfo es producto de la unidad.

En el devenir político al interior de un conglomerado surgen inevitablemente conflictos -el resultado de esta elección- que pueden abordarse de distintas maneras. Para saber cómo resolverlos es necesario evaluar el valor de la relación: ¿nos necesitamos hoy y en el futuro? ¿nos importa mantener el vínculo? y la importancia del resultado: ¿qué tan relevante es el resultado en términos concretos, en este caso la elección presidencial? 
Ponderados estos dos factores los partidos que conforman los conglomerados en competencia pueden elegir una de las siguientes estrategias, que distinguen los factores privilegiados. La de evasión, en que la prioridad tanto de la relación como del resultado es baja. El costo de transar es alto o el conflicto no es relevante; claramente esta no es la estrategia para el caso en cuestión. La de acomodo, en que la importancia de la relación es más alta que la del resultado. Una de las partes deja intencionalmente de lado el resultado para fortalecer la relación, como cuando un partido para la elección parlamentaria sacrifica llevar un candidato en aras de que el del otro partido triunfe. Tenemos además la estrategia competitiva, en que lo único que preocupa es la satisfacción de los intereses partidistas propios y los personales, lo que genera una profunda lucha por el poder en que se impondrá el fuerte sobre el débil, que parece ser el caso de la Alianza. Y, por último, la estrategia de cooperación en que las partes trabajan en forma conjunta para abordar el problema, intentando una solución óptima en que ambos satisfagan sus objetivo, estrategia en que la Concertación dice que basó su éxito.

En el caso de la Alianza y sus miembros deben tomar conciencia de que sus interacciones ocurren en un contexto de relación permanente de los partidos -amén del gobierno. Estos partidos, además de satisfacer sus intereses, debieran intentar mantener o, al menos, no perjudicar su relación con el otro, en aras de generar una plataforma política y programática que les permita competir de cara a 2013. Esta actitud aparece como indispensable, pero los partidos, peligrosamente la están dejando de lado mirando solo el corto plazo. Los acuerdos al interior de la Alianza son la única clave para responder a una Concertación que se encuentra unida por Bachelet. En efecto, basta el objetivo de recuperar el poder para que las coordinaciones al interior de la oposición resulten fluidas.

Está claro: en la tensión por cooperar o competir ambos conglomerados deben centrar sus esfuerzos en colaborar, ya que es la clave del éxito. Al parecer estas municipales le dejaron esa lección a la Concertación; la Alianza, por el contrario, está peligrosamente apostando por la confrontación, lo que augura malos resultados.

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