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Sergio Lehmann

La economía pierde impulso: ¿Cómo debe responder el Banco Central?

Economista Jefe Bci Estudios

Por: Sergio Lehmann | Publicado: Martes 12 de mayo de 2015 a las 04:00 hrs.
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Las cifras recientes de actividad dan cuenta que la economía chilena ha vuelto a perder impulso. El Imacec de marzo revela un crecimiento de tan solo 1,6% en doce meses, reflejo de que los brotes verdes que parecían asomarse hace poco tiempo atrás se han ido marchitando. La producción industrial retrocede y el consumo muestra una marcada debilidad.

Es cierto que hubo un impacto negativo asociado a los aluviones del norte, que se ubicaría en torno a -0,2%, debido especialmente a que la actividad minera de Atacama estuvo detenida. Sin embargo, la cifra da cuenta de una cuestión más fundamental. Tras un magro 2014, para este año, se esperaba una recuperación de la actividad. Las señales de inicios de año apoyaban esa mirada, pero como bien la evidencia empírica lo muestra, el mayor dinamismo debe ser necesariamente acompañado por mejoras en confianza. Algún atisbo en este sentido se advirtió hace algunos meses, pero las señales más recientes no han contribuido a sostener la recuperación.

Del lado externo las noticias tampoco han sido alentadoras. Estados Unidos, aunque parcialmente debido a factores transitorios, el primer trimestre mostró un crecimiento anualizado de 0,2%. Casi nada para la economía que estaría empujando el carro de la economía mundial. Europa, si bien ha dado señales algo mejores en actividad, aún enfrenta desafíos estructurales importantes. China, en tanto, se desacelera gradualmente.

Cabe hacer notar que bajo este mediocre desempeño económico, los mercados financieros muestran rendimientos positivos. El factor principal detrás de ello ha sido la enorme liquidez que ha inundado los mercados internacionales. Desde 2009 a la fecha, las medidas cuantitativas de la Fed de Estados Unidos, del Banco Central Europeo y Japón, entre otros, han elevado la liquidez global hasta en torno a US$ 10 trillones, una mega cifra, llevando a las tasas de interés internacionales a niveles jamás antes siquiera imaginados. Aún así, la respuesta en la actividad global ha sido débil.

Frente a este escenario, el Banco Central se habría adelantado en su último IPoM, al dar un tono más bien hawkish a su comunicación respecto de lo que vendría en política monetaria. Es decir, enfatizó más allá de lo necesario una preocupación por la persistencia inflacionaria y abrió la posibilidad de aumentos en la tasa de referencia para este año.

La información más reciente reafirma que no existe espacio alguno para que se dé comienzo dentro de 2015 a un proceso de normalización monetaria. Esto, a pesar de la cifra inflacionaria de abril, por sobre lo previsto, pero relacionada con factores eminentemente transitorios. El pobre crecimiento que exhibe la economía y la consiguiente ampliación en sus holguras de capacidad, hará que la inflación converja hacia la meta de 3% de forma más acelerada de lo que el Banco Central contempló en el citado informe.

A la luz de este hecho, podría ajustarse el tono de los comunicados de política monetaria, destacando que la actividad se ha mostrado más débil de lo previsto y que las presiones inflacionarias irán cediendo de forma relativamente rápida. Esto conduciría a una mejora en las condiciones crediticias, que si bien por sí mismas no garantizan un repunte en la actividad, dan una mejor base para ello.

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