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Pilita Clark

Exagerada autoestima de Zuckerberg es una amenaza para el futuro de Facebook

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Por: Pilita Clark | Publicado: Lunes 14 de octubre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Mark Zuckerberg es uno de los hombres más ricos del mundo y dirige una de las compañías más importantes del mundo. Pero hace unos días el líder de Facebook descubrió algo desagradable. Alguien había grabado en secreto dos horas de audio en reuniones internas del personal presididas por Zuckerberg en julio y había enviado las grabaciones al sitio web de noticias de tecnología The Verge.

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Esto fue sorprendente por dos razones, comenzando con el hecho de que se filtraran las grabaciones. Facebook tiene cerca de 40 mil empleados y Zuckerberg ha celebrado sesiones semanales de preguntas y respuestas con miles de ellos durante años. Aunque a veces se filtran algunos detalles, rara vez se comparten como una grabación de dos horas.

Ya que no se sabe quién filtró las grabaciones o por qué, es imposible saber si la divulgación significa que el personal está cada vez más desilusionado con su líder. Pero no sería nada sorprendente si así fuera.

Zuckerberg ha pasado los últimos dos años luchando por contener una creciente ola de escándalos, desde noticias falsas e intromisiones en las elecciones hasta violaciones de privacidad y la transmisión en vivo del brutal ataque en Nueva Zelanda. No es de extrañar que el Centro de Investigación Pew diga que la proporción de estadounidenses que piensa que las compañías de tecnología tienen un impacto negativo en EEUU se ha casi duplicado en los últimos cuatro años. Y no es de extrañar que el creciente número de personas que está pidiendo la ruptura de su imperio, que incluye a Instagram y WhatsApp, se haya extendido más allá de los políticos hasta incluir a su viejo amigo de la universidad y cofundador de Facebook, Chris Hughes.

Como escribió Hughes este año, el enfoque de Zuckerberg en el crecimiento “lo ha llevado a sacrificar la seguridad y la civilidad para incrementar los clics” y nadie ha podido controlar su influencia “asombrosa”, porque él tiene más de la mitad de las acciones con poder de voto de Facebook.

Eso subraya un aspecto más preocupante del audio filtrado. El discurso al personal de Zuckerberg revela inadvertidamente la extraordinaria confianza en sí mismo que lo ha convertido en un emprendedor tan notable, pero que a la vez amenaza con ser su ruina. En un momento, se le preguntó cómo podía equilibrar su responsabilidad financiera con los accionistas con su responsabilidad moral con la sociedad. Respondió con una historia sobre un momento decisivo en su vida: la decisión que tomó en 2006, a los 22 años, de no vender su red social de dos años a Yahoo por US$ 1.000 millones. Actualmente Facebook tiene un valor de mercado de US$ 500 mil millones, pero en aquel entonces su decisión pareció una locura.

Como dijo Zuckerberg a su personal, en ese momento los 10 millones de usuarios del grupo estaban totalmente eclipsados por los 100 millones de usuarios de la red rival, MySpace, que estaba creciendo más rápidamente. “Nuestro directorio estaba súper molesto. Todo nuestro equipo de gestión básicamente renunció”, dijo. “Todas estas personas experimentadas” le dijeron que lamentaría su decisión por el resto de su vida. Sobrevivir ese momento a la edad de 22 años, afirmó, “te deja con mucha confianza de que puedes tomar decisiones a largo plazo y que pueden funcionar con el tiempo”.

De hecho, agregó que si no hubiera mantenido el control de su empresa, podría haber sido despedido por una decisión como esa, u otras que llevaron a Facebook a sufrir uno de los peores desempeños de un día en la bolsa en la historia de EEUU.

“Ni siquiera estaríamos aquí si no yo hubiera mantenido el control”, dijo. “A largo plazo, es realmente rentable hacer lo correcto”. El problema es que la definición de Zuckerberg de qué es lo correcto parece cada vez más vaga. Bajo su liderazgo, Facebook se ha ganado la reputación de responder lentamente a las críticas y, a veces, de negarlas totalmente. No ayuda el hecho de que haya ignorado repetidamente las solicitudes a testificar ante parlamentarios británicos y canadienses que están investigando el comportamiento de su grupo.

Hubo un tiempo en que su inquebrantable confianza podía impresionar a los gigantes de su industria. En su libro Becoming Facebook, Mike Hoefflinger, exejecutivo de la compañía, describe una reunión en 2009 entre Zuckerberg y el estadista de Silicon Valley Andy Grove, el difunto jefe de Intel. Una de las primeras preguntas de Grove fue: “¿Por qué rechazaste la oferta de US$ 1.000 millones de Yahoo?”

“Simplemente pensé que podríamos hacerlo”, aseguró Zuckerberg. En esa respuesta, escribe Hoefflinger, “un CEO visionario con fuerza de voluntad reconoció a otro a través de una brecha de casi dos generaciones”. Eso fue en 2009. En 2019, la fuerza de voluntad de Zuckerberg permanece intacta. Pero también ha nublado su visión hasta tal punto que tal vez pueda conducir a su caída.

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