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Padre Hugo Tagle

Caras felices

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 23 de septiembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Los índices de felicidad en el mundo están bajando, según una nueva encuesta de Ipsos, que monitorea su nivel en 28 países, entre ellos Chile. Según la encuesta, dos tercios de los adultos se consideran felices. Así y todo, la prevalencia de la felicidad ha bajado seis puntos desde 2018. Un interesante índice que mide 29 distintas potenciales fuentes de felicidad, entre ellas salud y bienestar físico, familia, sensación general ante el sentido de la vida, seguridad personal.

En Chile, según esta encuesta, vamos levemente a la baja. En parte por las altas expectativas sembradas hace decenios de cruzar el "umbral de la modernidad". El tan relamido argumento del engaño de los países emergentes, que están "a punto" de pasar a la modernidad, pero no logran el salto. Ese "sí, pero no" alimenta expectativas que se frustran al ver que no se cumplen aquí y ahora. Nos debemos sincerar y recuperar la conciencia de que hay que redoblar los esfuerzos para lograr un mayor crecimiento y bienestar. No hay otro camino.

Pero, ¿son fuentes de felicidad sólo aquellas que me hacen felices a mí? Sugiero que Ipsos incluya en su cuestionario sobre la felicidad la pregunta "¿A quién o quiénes ha hecho feliz usted en el último tiempo?" Nos cambiaría la percepción sobre la vida y aumentaría la sensación de felicidad y plenitud.

Es que, finalmente, regala más felicidad el hacer feliz a otros que buscarla con frenética ceguera. Quien pasa la vida queriendo aumentar sus cuotas de felicidad y bienestar, no pocas veces termina solo y vacío. "No te preguntes tanto si eres feliz. Más bien pregúntate si son felices, gracias a ti, quienes están contigo". Y así, la felicidad llegará sola.

"Hay más alegría en dar que en recibir", nos dice Jesús. Y no es frase vacía. Es la pura verdad. "Al final de la vida se nos juzgará por el amor", dice san Juan de la Cruz. No será lo que poseo lo importante, sino lo que he dado. Que no pase un día de nuestra vida sin haber logrado hacer algo más feliz a quienes tenemos a nuestro lado.

El factor religioso, la vinculación a un espacio espiritual, ocupa un lugar importante en muchos como fuente de felicidad. Quien construye su vida con una dimensión de eternidad, como pasajero en tránsito hacia una plenitud de vida, vive más feliz, supera con mayor facilidad las dificultades, aborda mejor los dolores y fracasos. Se levanta con mayor fortaleza de las caídas. El contacto con el Señor de la Vida regala felicidad y plenitud, nunca decepciona. Siempre alienta, anima y vivifica.

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