José Manuel Silva

Mercados emergentes: ¿el inicio de una nueva rotación?

Por: José Manuel Silva | Publicado: Martes 8 de abril de 2014 a las 05:00 hrs.
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En las últimas semanas, de la mano de Brasil, India y Turquía, los mercados emergentes han tenido un rebote de su ya larga caída relativa. Es cierto que las valorizaciones relativas de estos mercados habían caído a mínimos interanuales en relación a las acciones de países desarrollados y, por lo tanto, era esperable una reacción. Cabe, sin embargo, preguntarse si se trata de un cambio de tendencia de la caída estructural de los últimos dos años, o más bien es el rebote del gato muerto.

Luego de una década de oro, en donde sus acciones volaron, los mercados emergentes se contagiaron y comenzaron un período de menor alza relativa y luego de franca caída frente a los mercados desarrollados. Como suele ocurrir, ello tiene varias explicaciones. Primero, las bajas valorizaciones alcanzadas por los mercados desarrollados en 2010; segundo, los cambios estructurales y las reestructuraciones que se inician en muchos de éstos a contar de la crisis; tercero, la expectativa de alzas de tasas en Estados Unidos que se inician en marzo del 2013 y hacen prever condiciones menos favorables para el financiamiento de los déficits de cuenta corriente; cuarto, el remezón chino que aterriza las expectativas de crecimiento del gigante asiático y enfría el llamado súper ciclo de materias primas; quinto, problemas específicos en algunos mercados importantes (Brasil y su anorexia de crecimiento; India, idem que Brasil más alta corrupción; Turquía, crisis en el medio oriente y corrupción; China y su economía desbalanceada, etc.)


Todo lo anterior redundó, como señalábamos, en pésimos resultados para aquellos inversionistas que no rotaron a tiempo sus carteras de inversión a favor de Estados Unidos, Europa y Japón y, por el contrario, se quedaron pegados en los mercados emergentes. Es así como durante el año 2012, el índice Morgan Stanley de Estados Unidos subió 30%, mientras que el de mercados emergentes cayó 5%. En los últimos doce meses, la diferencia entre ambos ha sido de 21 puntos porcentuales en beneficio de Estados Unidos. Por lo tanto, estamos hablando de más de 50 puntos porcentuales en algo más de dos años.

Cabe entonces preguntarse si la diferencia a favor del índice de mercados emergentes de los últimos 30 días (casi 5 puntos porcentuales) inicia un cambio de tendencia o sólo es una reacción a mucha caída. Por un lado, las valorizaciones de los países desarrollados se han corregido al alza en estos dos años, y sus mercados, en especial Estados Unidos, ya no parecen baratos. En paralelo, las valorizaciones de los emergentes se han ajustado a la baja, en especial los sectores más cíclicos, por lo que hoy estos mercados parecen mucho más baratos que los desarrollados.

Sin embargo, lo que ha gatillado el rebote relativo de éstos han sido más bien factores idiosincráticos de cada país, es especial la expectativa de reformas que aumenten su crecimiento potencial. Ese es el caso de India, en donde hay expectativas que las elecciones de octubre próximo vuelvan a poner en Delhi un gobierno que reinicie el alicaído proceso de reformas iniciado a comienzos de los noventa y que permitió duplicar la tasa de crecimiento. También fue el caso de México en 2013, con las reformas iniciadas por el PRI de Enrique Peña Nieto.

En el caso de Brasil, donde las acciones han subido más de 14 % en las últimas semanas, el gatillante ha sido la expectativa de derrota de Dilma Rousseff en las elecciones de octubre, dado su derrumbe en las encuestas. Esto se debe a que es un país sin crecimiento por ya tres años, con un repunte inflacionario, con protestas en ciernes, altos impuestos y pésimos servicios públicos, a lo que deben sumarse diversos escándalos de corrupción que tocan al PT y últimamente a la propia Dilma (caso Petrobras). La quiebra del magnate Eike Batista y la creciente mala prensa de Brasil es los medios globales han crispado aún más la sensación de un país que perdió el rumbo de las reformas iniciadas por Cardoso y desaprovechó el súper ciclo de las materias primas. Algo parecido está ocurriendo en Argentina, en donde las acciones suben ante la expectativa del fin del ciclo K.

En conclusión, los vientos en contra de los mercados emergentes han amainado pero no cesado. El tapering sigue su curso en Estados Unidos y se esperan alzas de tasas en 2015. China sigue mostrando señales preocupantes y los anuncios de un paquete de obras públicas son poco alentadores. Es cierto, algunos países emergentes parecen querer retomar el camino de las reformas microeconómicas pro crecimiento, pero ello depende de resultados electorales (India, México, Argentina (¿)) o de implementaciones riesgosas (México). Por ahora mantendría la sobreponderación de los desarrollados y sólo volvería a poner recursos en mercados específicos: Brasil, India, Rusia (por lo barato), México y China parecen ser los preferidos.

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