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José Manuel Silva

El Estado: cifras que impresionan

José Manuel Silva Director de Inversiones, Larraín vial Asset Management

Por: José Manuel Silva | Publicado: Viernes 24 de enero de 2020 a las 04:00 hrs.
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Durante el año 2018, el gasto total del Estado de Chile ascendió a la no pequeña suma de 45,1 millones de millones de pesos, equivalente a un cuarto del PIB de ese año. Nueve años antes ese mismo gasto se elevaba a 26,3 millones de millones en la misma moneda, así nuestro Estado aumentó su gasto en términos absolutos en un 70% real en 10 años, período en el cual la población no creció más de 10 %.

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En ese período, el gasto en educación se incrementó en 144 % y un subconjunto de ella, la universitaria lo hizo en 280 %. El poderoso lobby pingüino funcionó, aunque mayores recursos para la educación pre básica y básica hubiese sido seguramente mejor para Chile. El gasto en salud creció un 101 % y los servicios de policía un 117%. Cabe señalar que durante el año 1989 el Estado gastaba en salud la cifra de 825 mil millones en moneda de 2018, lo que significa que en 30 años este gasto se multiplicó más de 10 veces en términos reales. En educación el gasto aumentó 8,5 veces. Durante estos mismos treinta años el gasto total del Estado se multiplicó más de 4 veces en términos reales. La población ni siquiera se duplicó.

Tan impresionante como las cifras absolutas en dinero, es la evolución del personal del Estado. En 1995, el Ministerio de Salud tenía 67 mil funcionarios. En en 2005 esa cifra subió a 81 mil. A fines de 2018 ya eran 175 mil. En este mismo período el Ministerio de Educación pasa de 9.200 funcionarios a 37.500. La cantidad total del personal civil del gobierno central (sin municipalidades) se incrementó de 130 mil funcionarios el año 1995 a 367 mil el año 2018. Hace solo 5 años eran 278 mil funcionarios. Junto al crecimiento en el tamaño de nuestro Estado, han surgido preocupantes síntomas. Un reciente informe de la Dipres señala que muchos programas estatales (más de la mitad) son evaluados como de desempeño bajo o mal desempeño. Muy pocos son evaluados con buen desempeño. Paralelamente, para nadie es un misterio que los salarios del sector público ya superan por bastante a los del sector privado para tareas o profesiones equivalentes. Finalmente, en los últimos años hemos presenciado con desazón la imperiosa necesidad de modernizar procesos y agencias del Estado: la PSU, Contraloría, Carabineros, la inteligencia, los hospitales, el Parlamento, en fin, no es raro que muchos chilenos no sientan que el Estado les entrega un servicio de calidad.

Luego de los tristes y violentos eventos de octubre, el crecimiento de nuestro Estado se acelerará. Mucho se habla de nuevos programas estatales y muy poco de cómo recortar los actuales que no funcionan, para de ahí reasignar recursos. Sólo un 3% del gasto total del Estado equivale a la reforma tributaria recientemente aprobada, la que además ya se perdió por el menor crecimiento esperado y la consecuente menor recaudación. Chile corre así el riesgo de convertirse en un nuevo Brasil. En 2015 el banco inglés Barclays escribió, “Brasil se encuentra en una profunda crisis política…[ella] se debe al modelo económico implícito en la Constitución de 1988, cuyo énfasis es el gasto social y que ha resultado en una protección de los salarios reales. El sesgo social de la Constitución ha provocado un alza del gasto público en promedio equivalente a 0,4 % del PGB cada uno de los últimos 25 años. La indexación ha hecho del gasto público algo rígido. En el año 2012 un 74 % del gasto público se dedicaba a pagos directos a la población (seguridad social, beneficios de bienestar, salarios), mientras que esta cifra absorbía un 39% del presupuesto el año 1987”. Como sabemos al año siguiente de ese informe Dilma Rousseff fue destituida. Lamentablemente, es paradojal que quienes más insisten en que los problemas de Chile se solucionan con más Estado, la izquierda y centroizquierda, son los que menos insisten en su necesaria modernización. Mientras eso no ocurra es poco creíble que el país pueda retomar un camino de crecimiento y progreso como el anhelado por la gran mayoría moderada.

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