Javier Zabala

El gran sonido succionador 2.0

Director LUMINIS Consejeros

Por: Javier Zabala | Publicado: Miércoles 3 de agosto de 2016 a las 04:00 hrs.
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Ross Perot podrá haber perdido contra Bill Clinton en 1992, pero aún es recordado por esta metáfora de cómo México absorbería trabajos desde EEUU tras la firma del NAFTA. La reciente victoria del Brexit nos recuerda que 24 años después muchos trabajadores aún se resisten a esta tercera revolución industrial. Pero los 40 años que lleva la introducción de las TICs, la electrónica y la automatización, ya produjo un masivo traslado de trabajos manufactureros y también de servicios hacia mercados más baratos.

En Chile también se observa esta tendencia pues acá se establecieron decenas de centros de servicios compartidos (o CSCs) para latinoamérica lo que cambió el perfil de muchos ejecutivos locales. Pero la tendencia puede estar completando un ciclo pues muchos ejecutivos chilenos hoy están desempleados dado que hoy algunos de estos CSCs están volviendo a EEUU, dada su mayor competitividad.

Pero hay otro remolino, tal vez más grande y más duradero, al que los directores y gerentes generales deben poner atención; que produce un sonido succionador 2.0, todavía no tan audible para el oído no entrenado. Y es el profundo efecto transformador de la cuarta revolución industrial en los tipos de trabajos que deberá hacer su empresa, y los tipos de competencias que deberán presentar sus ejecutivos.

Hoy les parece normal, inofensivo y hasta cómodo que la inteligencia artificial de Google dé aciertos en los primeros cinco resultados, o la de Waze permita esquivar el tráfico, o que la de Facebook reconozca al instante las caras de sus amigos en las fotos. Pero poco a poco esta discusión pasa del mundo de los nerds, cada vez más necesarios y respetados, a sus círculos de negocios. Y por eso el World Economic Forum le dedica capítulos completos a lo que dice es una “alteración fundamental que nos pone al borde de cambios en cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos”. O su lectura favorita, The Economist, lleva meses escribiendo del deep learning, la aparición de sistemas ciber-físicos, y en junio le dedicó una portada a la “marcha de las máquinas”.

En futuras columnas escribiré más de las implicancias de talento del tema, pero por de pronto puedo adelantar que un ejecutivo que quiere mantenerse vigente debe reforzar sus fundamentos duros en alfabetismo y aritmética avanzadas- y a su vez trabajar sus competencias blandas, de perseverancia, sociabilidad y curiosidad. Y un alto gerente debe ser capaz de evaluarlas, medirlas, y de ser necesarias incorporarlas de fuera a su equipo ejecutivo.

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