Erik Haindl

“Pensiones gratuitas y de calidad”

Erik Haindl   Decano Facultad de Ingeniería y Negocios, Universidad Gabriela Mistral

Por: Erik Haindl | Publicado: Jueves 4 de agosto de 2016 a las 04:00 hrs.
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Este parece ser el nuevo grito de la calle. Detrás está la idea de volver a establecer un sistema “de reparto” en Chile, y entregar generosas pensiones, que no guarden relación con los montos aportados al sistema. Esto se financiaría “repartiéndose” los US$ 160 mil millones que con esfuerzo han logrado ahorrar los trabajadores chilenos. Esto se haría naturalmente con una expropiación “a la Argentina”.

No es necesario saber economía para darse cuenta de las nefastas consecuencias que tendría esta medida sobre el mercado de capitales, el crecimiento y la economía en general. Sin embargo, si lo que les interesa es pasar a un sistema “de reparto” y no tener que capitalizar, se puede acomodar el requerimiento en tanto sea “actuarialmente justa”, vale decir, sin tener que recurrir a recursos adicionales del Estado.

Lo lindo de los mercados es que permiten acomodar la diversidad de las personas, y satisfacer sus preferencias. Se puede aprovechar la creación de la futura AFP estatal para que se dedique a administrar exclusivamente un sistema de reparto. La adscripción al nuevo sistema “de reparto” debe ser estrictamente voluntaria, y se haría al cambiarse a la AFP estatal. El resto de los trabajadores permanecería en el de capitalización individual en AFP privadas.

Hoy existen 2,2 millones de jubilados (excluyendo fuerzas armadas y pensiones de invalidez) y 5,6 millones de trabajadores asalariados, es decir hay 2,5 trabajadores activos por cada pensionado. Con una tasa de cotización de 20% se puede garantizar una pensión equivalente a 50% de los salarios promedio cotizados durante toda su vida. Obviamente, los trabajadores que se pasen al sistema “de reparto” tendrán que incrementar su tasa de cotización de 10 a 20%.

En el nuevo sistema se jubilaría con el 50% de los salarios promedios cotizados después de 40 años. Los que coticen menos tiempo podrán jubilarse con una pensión proporcional al número de años cotizados. Al igual que en el sistema antiguo, los que coticen menos de 15 años no recibirán nada.

Los trabajadores que están en el actual sistema de capitalización se podrán pasar al nuevo, traspasando sus ahorros a la AFP estatal donde se les podrá reconocer “años de cotización acumulados” de acuerdo a la siguiente fórmula: se tomará el saldo traspasado y se dividirá por el salario promedio cotizado. Este resultado se dividirá por 0,2. Esto daría el número de “meses de cotización acumulados” con que se traspasaría el afiliado. De ahí en adelante, este cotizará el 20% de su salario y podrá optar a una pensión “de reparto” plena cuando logre acumular 40 años.

Es importante incrementar la tasa de cotización a 20%. De otro modo las pensiones que generaría este nuevo sistema serían demasiado bajas. Con la cotización actual del 10%, las pensiones equivaldrían en promedio a 25% de los salarios promedio cotizados.

El actual sistema de AFP se sustenta en una tasa de cotización de sólo 10%, porque apuesta a lograr una buena rentabilidad de los fondos acumulados, que compense la baja cotización. Esto se logra con una rentabilidad real promedio de 4% y sin lagunas previsionales.

Es perfectamente posible tener un sistema de capitalización privado, que coexista con uno de reparto sobre bases voluntarias. Cada trabajador podría decidir a cual adscribir de acuerdo con sus preferencias.

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