Erik Haindl

La importancia del crecimiento

Erik Haindl Director Instituto de Economía, Universidad Gabriela Mistral

Por: Erik Haindl | Publicado: Martes 12 de abril de 2016 a las 04:00 hrs.
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En las últimas tres décadas, Chile experimentó un extraordinario proceso de crecimiento que lo llevó a encabezar los rankings latinoamericanos en el PIB per cápita. El producto por persona en 2015, medido a precios constantes, es 3,2 veces el nivel de 1985. En otras palabras, en promedio, cada chileno en 2015 es tres veces más rico que lo que era treinta años atrás. Esto se refleja también en el nivel del consumo per cápita, que aumentó en 3,7 veces en dicho período. Normalmente se considera que el bienestar de las familias se relaciona con el consumo per cápita, por lo que el incremento en el bienestar de la población fue muy significativo.

Lo que permitió alcanzar estos avances tan importantes es un modelo económico de libre mercado, con respeto a la propiedad privada, y que se sustenta en la libre iniciativa de los empresarios privados. El ritmo de crecimiento en el PIB per cápita de los últimos treinta años de un 4% anual fue uno de los más altos de América Latina. Esto permitió alcanzar un PIB per cápita en dólares corrientes de US$ 13.923 en 2015.

A diferencia de lo que se dice normalmente, este crecimiento sí llegó a todos los sectores de la población. Los salarios reales en 2015 fueron tres veces mayores que los de 1985, por lo que los trabajadores asalariados también se han beneficiado del proceso de crecimiento. El empleo total en 2015 es 2 veces mayor que el de 1985, mientras la población total creció tan sólo 1,4 veces. Por ello hay 1,4 veces más personas ocupadas por familia en 2015 que en 1985.

La tasa de desocupación en 1985 era de 16,3% de la fuerza de trabajo, mientras en 2015 esta alcanza alrededor del 7,0% (bien medida). La probabilidad de encontrar trabajo en una búsqueda de tres meses era de 33,6% en 1985. Esta probabilidad aumentó en 2015 a alrededor de 66%, reduciendo fuertemente el periodo de búsqueda de trabajo.

De acuerdo con la encuesta CASEN, con la metodología tradicional, en 1985 el 39,6% de las familias en Chile podía clasificarse como pobres, en el sentido de que con lo que ganaban no eran capaces de alimentarse adecuadamente. En la última encuesta CASEN de 2013, este porcentaje se redujo al 11,7%. Gracias al fuerte crecimiento, combinado con una focalización del Gasto Social, se logró sacar de la pobreza a más de 2,7 millones de chilenos en los últimos treinta años.

De acuerdo con la misma encuesta CASEN, el 40% de las familias más pobres obtenía el 11,1% del ingreso total (ingreso autónomo) en 1985. En 2013, el ingreso autónomo obtenido por el 40% de las familias relativamente más pobres alcanzaba al 12,6% del ingreso total. Esto significa que el ingreso de los dos primeros quintiles de la población creció más rápido que el ingreso total. Mientras el ingreso total per cápita creció en 3,2 veces, el ingreso promedio del 40% de las familias más pobres creció 3,6 veces en los últimos 30 años. ¡En el caso del 10% de las familias más pobres este crecimiento alcanza a 5,8 veces!

Actualmente Chile tiene un PIB per cápita que es alrededor de un tercio de los Estados Unidos. Si hubiéramos logrado repetir la hazaña de los últimos treinta años; en treinta años más hubiéramos sido capaces de alcanzar a Estados Unidos.

Desafortunadamente, al ritmo actual de crecimiento entre 1% a 2% anual, que significa entre 0% y 1% en términos per cápita, necesitamos alrededor de un siglo para tan sólo duplicar nuestro PIB per cápita. A este paso se ve difícil avanzar efectivamente hacia el desarrollo y lograr seguir reduciendo la pobreza.

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