Axel Kaiser

¿El fin de la fiesta?

Por: Axel Kaiser | Publicado: Viernes 28 de diciembre de 2012 a las 05:00 hrs.
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Hace más de un año y medio afirmé que Chile corría un serio riesgo de incubar una burbuja inmobiliaria producto de la expansión artificial del crédito que tuvo lugar desde 2008. Las reacciones entonces fueron de rechazo de gran parte de personas vinculadas al mundo inmobiliario y también de economistas que, para variar, no veían riesgo alguno.

El tiempo ha transcurrido y ya cada vez son más las voces que advierten que la evolución de precios en el mercado inmobiliario chileno es al menos preocupante.

Más preocupante, sin embargo, es el sobre calentamiento general de la economía chilena. Y es que una parte del auge económico reciente se explica por el incremento desmesurado de la demanda interna, lo que nos ha llevado a vivir por sobre nuestras posibilidades. Que nuestro déficit de cuenta corriente continúe creciendo a pesar de contar con precios récord del cobre es la mejor prueba de que estamos en un período de fiesta financiada con crédito.

Pero toda fiesta se termina y a toda borrachera de consumo sigue una resaca de austeridad. La pregunta es cuánto tiempo más va a durar la música. Si bien no puede darse una fecha exacta, es probable que el próximo gobierno deba enfrentar una situación mucho más dura en términos económicos.

Diversos analistas estiman que el precio del cobre, metal que representa el 60% de nuestras exportaciones, seguirá cayendo en 2013 producto de la desaceleración china, la crisis del euro y la depresión en Estados Unidos. Si esto llegara a ocurrir, nuestro déficit de cuenta corriente podría dispararse llevando a un aumento del riesgo país, el tipo de cambio podría subir considerablemente encareciendo nuestras importaciones, el crédito contraerse frenando el consumo y los ingresos del fisco deteriorarse de manera importante.

En ese probable escenario el dinamismo de la economía chilena sufriría, el desempleo aumentaría y la estabilidad de las finanzas fiscales se pondría a prueba dado el enorme gasto social del gobierno. Este último aspecto es de relevancia, pues si hay algo que los políticos detestan es no gastar el dinero ajeno. Después de todo, eso es lo que asegura su reelección.

Ahora bien, con un clima de opinión como el actual, volcado hacia el estatismo y las ideas redistributivas, un escenario de crisis económica llevaría a agudizar las criticas al sistema de libertad económica. Este es tal vez el mayor riesgo que enfrenta nuestro país.

No es una locura pensar que una crisis sería el escenario ideal para que propuestas extremas avancen logrando conquistas para la causa estatista. De hecho, es exactamente lo que ocurrió en nuestro país desde la gran depresión en adelante.

Es por lo mismo imprescindible llamar a la responsabilidad a nuestros políticos, en el sentido de no exagerar los logros económicos actuales, que podrían ser en buena medida pasajeros, y de defender los fundamentos que han permitido el progreso chileno en los últimos treinta años y que serán sin duda la salida a cualquier crisis económica que debamos eventualmente enfrentar.

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