Andrés Meirovich

Emprender no es para ricos

Andrés Meirovich @ameirov Managing Director Genesis Ventures

Por: Andrés Meirovich | Publicado: Martes 11 de junio de 2019 a las 04:00 hrs.
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Hace unos días el presidente de Endeavor, Christoph Schiess, mencionó en una columna que el foco del país debiese ser en el apoyo a las empresas en una etapa de escalamiento, además del apoyo a las startups en fase inicial que ha realizado el Estado en los últimos años.

¿Por qué? Porque si se crean muchas compañías que después no tienen acceso al financiamiento, el problema será mucho peor. Personas a quienes se les vendió el sueño de poder liderar una empresa, no tendrán recursos para escalarla, deberán cerrar y habrá frustración con el sistema.

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¿Cómo se podría darles acceso a financiamiento a empresas en etapas iniciales que, por su origen (foco en tecnología, poca existencia de activo fijo), no son bancarizables? Insisto en que el único camino es creando una industria de capital emprendedor o “venture capital”. Chile está muy adelantado en tener fondos para startups gracias al apoyo de Corfo, pero nada desarrollado en fondos para globalizar compañías (tickets de inversión de US$ 5 millones para arriba). Para llegar a fondos de un tamaño relevante hay tres posibles financistas, aparte del Estado, a los cuales seducir: Family Offices, grandes compañías e institucionales (empresas de seguros y fondos de pensiones).

En todos los hubs relevantes en esta materia se han implementado políticas públicas para incentivar que estos tres actores puedan invertir. Básicamente, los incentivos vienen dados por la mitigación del riesgo: “Invierta, y si le va mal puede descontar un porcentaje de impuesto”. Muy razonable y se ha hecho en muchas partes del mundo, salvo en Chile, ya que la clase política lo descarta porque eso sería “ayudar más a los ricos”. Es de una miopía enorme. Se enfocan en los “ricos”, en vez de enfocarse en cuántas empresas emergentes podrían nacer con ese financiamiento. La gran gracia del capital emprendedor es, justamente, que democratiza el acceso a financiamiento.

Otro punto es el de los fondos de pensiones. Las AFP fueron clave para el desarrollo de nuestro mercado de capitales, con excelentes resultados. Cerca de un 50% del dinero recaudado ha ido a bancos, grupos económicos y multinacionales en Chile. Hoy se discute un aumento de un 4% en la cotización. ¿Será momento, también, de discutir sobre el destino de esos fondos? ¿Será posible que una parte vaya a financiar innovación, nuevas empresas, tecnología?

Uno de los ejemplos más cercanos es México. Desde 2015 que las AFORE (las AFP mexicanas) han estado invirtiendo en capital emprendedor. Hoy son alrededor de US$ 250 millones de dólares puestos en la economía mexicana, lo que ha hecho que muchas empresas chilenas y latinoamericanas hayan puesto sus ojos allá. ¿Les suenan Cornershop, Not Company y Rappi, entre otras?

Sería realmente valioso que la clase política apoyara crear una revolución 4.0 en Chile. Tenemos muchas ventajas comparativas respecto de otros países en la región, pero si no tomamos el toro por las astas, nos quedaremos viendo cómo Colombia, México u otro país latinoamericano concentra los fondos y las mejores empresas.

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