Las palabras de Jean Claude Trichet, presidente del BCE, afectan al euro, que busca mínimos frente al dólar y el yen. Las
expectativas de subidas de tipos en Europa se desvanecen y la divisa
comunitaria rebaja su tipo de cambio con el dólar hasta 1,5168.
El euro se desinfla después de que el presidente del Banco
Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, sorprendiera ayer a los inversionistas
con un mensaje en el que hacía hincapié en el deterioro de la economía real en
Europa. Los operadores han interpretado sus palabras como el fin del ciclo
alcista de tipos de interés y repiten una sesión de huída del euro.
El euro cotiza esta mañana a la baja en su cambio con el
dólar hasta 1,5168, con una caída de casi 1%, en zona de mínimos de marzo. Los
operadores ven así como se aleja el máximo histórico de 1,6038 alcanzado el
pasado 15 de julio.
La divisa comunitaria también pierde en el cruce frente al
yen y la libra, y deja espacio al billete verde para hacerse con los beneficios
de su caída. El tipo de cambio euro yen se sitúa en 166,31, mínimos desde
junio. El retroceso frente a la libra es menor, de un 0,20%, hasta 0,7868 libras.
Mientras, la divisa estadounidense se ve apoyada por el
retroceso de los precios de petróleo, con el barril de Brent cotizando en
Europa a 116,37 (una caída de 1,26 dólares, y el de tipo West Texas en 118,27
(un descenso de 1,46).
Además, el discurso pronunciado el martes por el presidente
de la Fed, Ben Bernanke, tras la decisión de tipos de interés, dista mucho del
pronunciado ayer por su homólogo europeo. Bernanke mostró un lenguaje neutro en
el que trató de no perder de vista la debilidad de la divisa estadounidense.
La libra esterlina comparte el mismo destino que el euro y
cae un en su tipo de cambio con el dólar a 1,9272, un cruce cercano al mínimo
de 2007, de 1,9183. Ayer, el Banco de Inglaterra (BoE) se decantó por mantener
el precio del dinero en el 5%.
No obstante, la economía de Reino Unido presenta serias
dificultades, con una inflación disparada y un crecimiento debilitado. No
obstante, en el mes de julio los precios cayeron un 1,7% en Inglaterra, lo que
supone un alivio de las presiones inflacionistas e incluso, lleva a pensar en
que el BoE pueda implementar futuros recortes en el precio del dinero para
tratar de reavivar el crecimiento económico.